sabato 17 dicembre 2011

Carta del ex preso por los derechos de los animales Kerry Whitburn


Extraída del boletín nº 7 del Animal Rights Prisoners Support

Holaaaaa!!!

Esta será mi última aparición en el boletín del ARPS, ya que para cuando vosotros leáis esto a mí me quedarán solo unas pocas semanas para salir (NOTA: Kerry Whitburn ya se encuentra en libertad). Sí, no años, ni meses, solo semanas. Joder, ¡no puedo esperar más! Perdonad por el lenguaje, pero es que mientras escribo esta carta solo me quedan 3 meses de condena para que todo termine y empiezo a sentirme pletórico. Bueno, después de haber estado en la cárcel durante casi seis años, es normal que me sienta así al ver que queda tan poco para salir.

Incluso a pesar de las insultantes (aunque no sorprendentes) normas de la condicional que el gobierno trata de imponernos, no puedo parar de pensar y sentir en positivo. Generalmente soy una persona positiva, y me niego a que esas estrictas normas chafen mis ánimos. También es cierto que, debido a mi carácter (en el que está incluida la capacidad de ser un auténtico grano en el culo si veo que una injusticia está teniendo lugar) me he negado a aceptar esas condiciones (entre las que se incluye, por ejemplo, la de no poder tener contacto con nadie relacionado con campañas por los derechos de los animales), y las estoy combatiendo con un procurador. Así que, esperemos que para cuando leáis esto, esa condición en particular ya no exista. Mi agente de la condicional ha aceptado que “parece” una norma injusta y que será revisada. Pero si no es así, seguiré combatiéndola.

Hasta mi total liberación, habré de residir en una “casa de reinserción” durante dos meses, con toque de queda de 7pm a 7am durante las primeras dos semanas. También podrán obligarme a asistir a reuniones “extra” de la condicional y a visitas del agente de policía que supervisa mi caso. Tengo una casa a la que volver, pero parece que me hacen vivir aquí durante dos semanas para: “Realizar un informe detallado durante las primeras semanas para así poder completar un balance de riesgos”. Entonces, ¿para qué hostias he estado en la cárcel durante seis años? ¿Durante todo ese tiempo de castigo no han podido realizar ese balance de riesgos? Ah… que tonto soy… casi me olvido. Aquí no me han estado castigando, si no que me han estado rehabilitado para que pueda volver a la comunidad como uno de sus respetables miembros que se conforma con la norma social que sea o con la actitud social aceptable. Hmmmm… ¡NO GRACIAS!

La cárcel, de alguna manera, ha sido un enorme castigo para mí, ya que me han apartado de TODOS y de TODO lo que amo y necesito en mi vida. No soy una persona materialista, para nada, pero necesito que me devuelvan mi vida con todos sus materiales benéficos, como el amor, el afecto, los placeres, las pasiones, la amistad, la compasión, la diversión, las lágrimas, las sonrisas, la comunicación real, la profundidad, la intensidad, el entendimiento, … Todo eso viene dado por ser afortunado y lo suficientemente privilegiado como para compartir la vida con una hermosa pareja y muchos y muy especiales amigos. Echo de menos no poder oler y ver y disfrutar de la naturaleza, ir a dar una vuelta por los bosques o sentarme en un acantilado en un día soleado, o simplemente andar A DONDE SEA acompañado de una fuerte lluvia en un frío día de viento, o poder sentir el placer de estar en presencia de animales y ser capaz de descubrir su personalidad y su carácter. Así que sí, aunque no haya sido castigado en prisión por nadie, lo cierto es que he perdido mi libertad durante seis años, y eso es un castigo.

Pero, ¿me ha cambiado la cárcel? Fundamentalmente, no. Y sin duda alguna, cualquier informador del gobierno que esté leyendo mi comunicado tendrá que inventar un nivel incluso más alto de MAPPA (NOTA: Una especie de “calificación” que el sistema penitenciario pone a los presos) para administrarme. Actualmente estoy clasificado como un MAPPA de nivel 3 (imagino que cualquiera que haya mostrado compasión por los animales explotados será clasificado con este grado), que es el grado más alto y está reservado, normalmente, para la gente más violenta y peligrosa, o para los ¡TERRORISTAS!

Sea como sea, vuelvo a lo mío. La cárcel solo me ha cambiado un poquito. Por ejemplo, antes de que fuese detenido y condenado en 2005, me ponía de los nervios que alguien que me conociese se metiese conmigo o realizase comentarios negativos sobre mí. Solía pensar: “¿quién se cree que es si ni siquiera me conoce?”. Pero ahora, cuando eso ocurre, solo pienso: “G-I-L-I-P-O-L-L-A-S”. De verdad, ahora no me preocupo de lo que la gente que no conozco piense de mí. La gente a la que conozco (y me conoce) me percibe y me trata de manera muy positiva, y eso es lo que importa. También creo que ahora soy más consciente de la existencia de gente con auto percepciones fuertemente enraizadas que les hacen actuar de un modo u otro. Desde hace tiempo, más o menos desde que tenía veinte años, he sido consciente de cómo la gente actúa o reacciona de distinta forma según su situación familiar, temas económicos o de trabajo… Cuando tenía unos 29 años, me preparé para ser un cuidador en centros de salud mental y así gané aun un conocimiento mayor sobre los cómos y los por qués de la personalidad de la gente, los patrones de pensamiento, los comportamientos…etc, y gané también una valiosa experiencia al trabajar en este tipo de centros. Aún hay muchos presos que no actúan o reaccionan de cierta manera debido a sentimientos fuertemente enraizados conectados con alguna experiencia vital, si no debido a auto percepciones basadas en cómo se ven a sí mismos y sobre cómo deberían ser. Por ejemplo, alguien como yo, con pelo largo, constitución delgada (VALE, ¡flaco!), piercings en la nariz, la lengua y la oreja, que viste botas de Ethical Wares, bermudas y una camiseta de no logo no encaja dentro de la psique de alguien que tiene una “particular” imagen que mantener. Así que un afectuoso saludo mío suele ser ignorado! Cuando ahora recibo ese tipo de reacciones (lo cual ocurre dependiendo del ala en la que esté) hago un esfuerzo extra por extender mi calidez y mi amigabilidad a esa gente con más gusto e ilusión incluso. De todos modos, es agotador. ¡Lo siento!

Otro pequeño cambio en mí es una percepción más profunda de cómo la imagen auto condicionada de la gente puede convertirles en los mierdas más arrogantes e ignorantes que puedas conocer. Aunque debo reconocer que esos presos son una minoría. Una gran minoría, si, pero aun así una minoría.

Aparte de por esos dos aspectos, no creo que haya cambiado. No quiero volver a la cárcel nunca, por razones que ya he comentado y por eso, no traspasaré la ley. Y mi decisión de no hacer cosas ilegales no se debe a que me hayan “rehabilitado” y convertido en un tío conformista, robotizado, lector de la prensa amarilla, aborrecedor de minorías, traga Lucozades, consumista, bien vestido, con peinado tipo militar y socialmente aceptable. Mantengo la misma visión, las mismas creencias y morales y los mismos principios y actitudes que tenía antes de entrar a la cárcel con esta condena. No puedo (ni podré) aceptar que el abuso, la tortura, la explotación, el tormento y el asesinato de todos los animales es correcto y beneficioso y necesario, o cualquier otra excusa de mierda que le ponen a la mayoría de lobotomizados de las llamadas especies inteligentes. Los laboratorios, los criaderos, los zoos, los circos, los safaris, la industria de las mascotas, los mataderos, las fábricas de productos lácteos, las granjas de aves en batería, las naves de producción de carne… Todos son centros de tortura, basados en el mito del requerimiento y la necesidad. Un mito perpetrado por aquellos que quieren llevar a cabo cualquier enferma fantasía escondida en sus mentes, mientras disfrutan también viendo como sus cuentas bancarias engordan con dinero manchado de sangre. El juez de nuestro caso, en su “escrito” de pre-sentencia, nos acusó de ser parte de un grupo terrorista formado por lunáticos. Después nos condenó a doce años a cada uno. ¿TERRORISTAS? ¿LUNÁTICOS? ¿12 AÑOS? ¿ABUSO ANIMAL, TORTURA, MUERTE…? Sí, ya sabéis a lo que me refiero, ¿no? Señor juez, creo que usted acusó de algo justo a la gente equivocada, jeje… ¡Vaya broma! Sea como sea, casi ha terminado.

Espero que hayáis disfrutado de mis textos, y a aquellos que estén preocupados sobre algunas cosas que he escrito, que no cunda el pánico. Solo son pensamientos, opiniones y emociones que quería compartir con gente de mentalidades similares a la mía con los que hacía tiempo que no podía hablar desde hacía mucho tiempo. Y por ahora, mis maravillosos amigos, GRACIAS por todo el precioso apoyo durante estos últimos seis años. ¡Os quiero a todos! (Y perdón por lo que he tardado en responder el correo) Cuidaos y manteneros positivos. A mis amigos de la cárcel, vuestro día también llegará. ¡Manteneos fuertes! ¡Os quiero! ¡Os quiero!

Abrazos enormes y mucho amor.

Kerry xxx

Fuente: ARPS
http://www.arprisoners.org/

http://www.lacizallaacrata.nuevaradio.org/index.php?p=415

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