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domenica 13 maggio 2012

La historia de un periodo en la lucha dentro de las cárceles españoles. C.O.P.E.L.

(Coordinadora de presos españoles en lucha)
En los últimos coletazos del dictador Franco, la vida dentro de las cárceles eran terroríficas, ya que las prácticas de tortura eran habituales, los aislamientos sin ver la luz solar, se podían prolongar indefinidamente, la comida era escasa y miserable, las condiciones higiénicas y sanitarias brillaban por su ausencia, las comunicaciones con los familiares se efectuaban a gritos entre rejas y alambradas, la correspondencia era abierta y censurada, no existía el acceso a la educación ni había algo que pudiera llamarse biblioteca, la protección de la iglesia sobre los violadores hacía que estos ocupasen puestos que les reportaban beneficios, el poco trabajo que había era en régimen casi de esclavitud, las condenas eran cumplidas integramente salvo para los protegidos de curas y carceleros, médicos y curas formaban parte de las Juntas de Tratamiento que decidían los castigos, existían Leyes que permitían encarcelar a personas hasta cinco años sin cometer delito alguno, los homosexuales solo por el echo de serlo tenían por destino la cárcel, los juicios se celebraban sin garantías en un ambiente fascista, y las condiciones de habitabilidad eran humillantes.

En este último periodo franquista, en algunas cárceles y de forma aislada, se realizaron protestas en forma de motines, pero fueron salvajemente reprimidas y sin ningún tipo de cobertura mediática, por lo que tan solo se consiguió el sufrimiento inútil de los presos que en ellas participaron.
A la muerte del dictador en noviembre del año 1975, la población reclusa esperaba que sus condiciones sufrieran un cambio, pero eso no sucedió y encima se sintieron discriminados cuando se concedió una Amnistía para los presos denominados políticos, cuando en realidad todos habían sido victimas de una sociedad  franquista.
El descontento y la frustración era un sentimiento generalizado entre los presos y como consecuencia de ello en el verano de 1976 se realizaron motines con subidas a los tejados en varias prisiones, destacándose la del Hospital Penitenciario y la de Carabanchel, ambas en Madrid. Los gritos de protesta reivindicando Amnistía General fueron acallados en unas pocas horas y las celdas de castigo y las palizas es lo único que se consiguió.
Pero la mecha ya estaba encendida y  las ansias de Libertad eran más poderosas que la represión.
Se empezó a realizar asambleas secretas entre algunos presos y se llegó a una conclusión clara: sin una base sólida de apoyo a nuestra lucha no se conseguiría ningún objetivo.

A finales del año 1976 en la Prisión de Carabanchel, en Madrid, y en secreto, se fundó la C.O.P.E.L., (Coordinadora de Presos Españoles en Lucha ), con unas normas de conducta y unos fines claros: conseguir la Amnistía ó el Indulto General y cambiar las normas de vida en el interior de las cárceles.

Para ello hubo una distribución de tareas encaminadas a dar a conocer los principios y reivindicaciones de la C.O.P.E.L., tanto al exterior de los muros como al resto de las cárceles existentes. En esa primera etapa de la recién creada organización fue fundamental el apoyo de un grupo de abogados que brindaron su apoyo total y desinteresado al concienciarse que nuestra causa era justa.

La labor de información que se elaboraba desde el interior de Carabanchel fue inundando numerosos medios de comunicación y recibió apoyo de numerosos colectivos. Era una consecuencia del espíritu de la transición política del momento histórico que se vivía. La información era sacada al exterior por muy diversos conductos, desde papeles finísimos introducidos en los dobleces de las ropas sacadas al exterior, compañeros de organizaciones políticas encarcelados, abogados en sus visitas, presos que cumplían sus condenas, etc. Paralelamente se creó en el exterior una Asociación de Familiares y Amigos de Presos, ( A.F.A.P.E. ), que ayudaron a canalizar y difundir todas las informaciones y reivindicaciones de la C.O.P.E.L..

Cuando en Instituciones Penitenciarias se dieron cuenta de que se había creado dentro de prisión una organización llamada C.O.P.E.L., rápidamente reaccionó y tomó la decisión de aislar a sus miembros, conocidos y que no negaban serlo, en un lugar denominado la rotonda de la sexta galería de Carabanchel, pensando que así podría poner fin a un nuevo fenómeno nunca antes acontecido. Fue un grave error en su estrategia. El estar todos juntos en un mismo sitio, (alrededor de 40 presos), nos hizo más fuertes. Además teníamos compañeros y amigos, no solo en esa prisión sino en otras muchas repartidas por todo el territorio del estado. Por otro lado en esa época era tal la concepción centralista del estado, que absolutamente todas las conducciones de presos entre cárceles pasaban obligatoriamente por Carabanchel. Aprovechando esta circunstancia, montamos una imprenta clandestina rudimentaria con las suelas de zapatos de goma, haciendo miles de octavillas, explicando el porqué de la C.O.P.E.L. y sus reivindicaciones, distribuyendolas por las demás galerías y enviadas a otras prisiones a través de las conducciones. Poco a poco y durante los primeros meses de 1977 la C.O.P.E.L. extendió el conocimiento de sus reivindicaciones tanto en el interior como en el exterior de las prisiones. El trabajo era constante en la rotonda de la sexta galería, las asambleas diarias, se vivía en comuna, se distribuían todas las tareas, se creó un escudo  y una canción, ( que cantábamos todos los días para que se escuchara por el resto de la prisión ),  que se identificara con nuestra organización.

Nuestras reivindicaciones eran justas y por ello se pudo aglutinar voluntades tanto en el interior como en el exterior de las prisiones. Se exigía:
-          Amnistía ó Indulto General. -          La abolición de las torturas y los tratamientos que violasen los Derechos Humanos. -          Una alimentación decente. -          Una sanidad efectiva. -          Supresión de los castigos disciplinarios en aislamientos indefinidos. -          Un régimen de visitas no humillante para los presos y sus familias ó amigos. -          La creación de visitas intimas. -          El fin de la censura de la correspondencia. -          La reforma del Código Penal para adecuar las penas a la realidad social. -          Un trabajo remunerado digno. -          La supresión de la Ley de Vagos y Maleantes. -          Acceso a la educación y a tener bibliotecas. -          Mejora de las instalaciones carcelarias. -          Tener derecho a  poder salir en libertad condicional. -          Poder tener  redenciones de pena por trabajo para todos los presos por igual.
A la vez que todas estas reivindicaciones fueron dándose a conocer, realizamos algunas huelgas de hambre colectivas desde la rotonda de la sexta galería, de lo cual se hizo eco la prensa nacional, lo cual era una novedad, ya que publicaban todos los escritos que les hacíamos llegar con nuestras reivindicaciones.

Y entonces, cuando pensamos que el trabajo informativo estaba realizado y de que nuestra voz había sido escuchada, decidimos  que era la hora de dar un paso más en nuestra lucha. En una larga asamblea se discutieron las posibles vías que se podían tomar. Hubo dos vías distintas: La de amotinarnos subiendo a los tejados de Carabanchel  y la de hacer una huelga de hambre con cortes en las venas. En la votación que se siguió, siete compañeros votamos por la primera, treinta y tres por la segunda.

A partir de ese momento, y entre todos, se decidió de que forma, como y cuando los siete subiríamos a los tejados,momento en que los demás iniciarían los cortes de vena para salir al hospital.

Se acordó realizar el motín el 18 de julio de 1977, ( como forma de protesta por otra fecha similar de triste y nefasto recuerdo en la historia de España ), por lo que se realizaron todos los preparativos para que tuviera la mayor repercusión posible. Se avisó a los medios de comunicación para que estuvieran preparados a una hora determinada acompañados de familiares, en un sitio desde donde pudieran plasmar fotográficamente el momento de la subida  por la pared,  con una cuerda,  desde la rotonda de la sexta galería a los tejados de Carabanchel.

En la mañana del día 18 de Julio de 1977, comenzó la que más tarde los media denominaron " La batalla de Carabanchel ". Ocho compañeros subimos al tejado a través de una cuerda; íbamos vestidos de la misma forma, ( camiseta roja y pantalón negro ); portábamos una gran pancarta con el escudo de la C.O.P.E.L., y llevábamos distintas banderas, como representación de las comunidades del estado. Después de pasar por los tejados de una galería a otra y posar para las fotografías de la prensa, empezamos a concienciar a gritos al resto de los presos de las galerías que se encontraban en los patios, y cuando ya los antidisturbios estaban preparándose para actuar, de una forma espontánea empezaron a subir a los tejados la totalidad de los presos de todas las galerías. Nos juntamos alrededor de 800 presos con un mismo grito : AMNISTÍA. En esos momentos todos gritaban repetidamente un nombre: C.O.P.E.L..Los demás compañeros que se habían quedado en la rotonda de la sexta galería, y tal como se planeó, iniciaron los cortes de venas para salir al hospital.

Desde un primer momento los media tuvieron conocimiento de lo que pasaba por lo que la opinión pública fue informada. La revuelta en los tejados duró cuatro largos días bajo un sol abrasador sin agua y sin comida y en guerra constante contra las fuerzas de seguridad, que a pesar de la gran cantidad de hombres y medios no podían acallar el grito de libertad de 800 hombres. Por su larga duración, 4 días, ese motín de protesta y reivindicación fue conocido en todas partes,  tanto dentro como fuera de España, siendo la mecha y detonante que hizo saltar durante los días siguientes en cadena a la casi totalidad de las prisiones con un único y solo grito : C.O.P.E.L. -  AMNISTÏA - LIBERTAD. El trabajo desempeñado por la organización de presos a lo largo de meses logró sus objetivos y la adhesión  a la causa se extendió por todas las prisiones y logró atraer a numerosos colectivos y asociaciones del exterior que apoyaban de una u otra forma la causa perseguida: La AMNISTÏA.

Cuando al cuarto día lograron acabar con el motín de Carabanchel, (la falta de comida y agua, los numerosos heridos y la utilización de fuego con munición real), empezaron las palizas y represiones. A los que subimos en un principio al tejado nos trasladaron al Penal de Cartagena, A los que se cortaron las venas al Penal de Córdoba, a otros muchos, a los penales del Puerto, Burgos, Ocaña. Después muchos fueron trasladados al Penal del Dueso. Se siguieron haciendo motines por numerosas prisiones y se destrozaron casi todas. Desde muchos estamentos ( artísticos, culturales, políticos, sindicales, etc ) se pedía Amnistía ó Indulto General .

El Estado y la Administración Penitenciaria estaban desbordados. Las cárceles estaban destruidas. El Gobierno de entonces, U.C.D., decidió hacer oidos sordos y optó por una política de represión total, con la practica de torturas generalizadas y con cuerpos de compañías enteras de antidisturbios dentro de las prisiones. Así todo la desobediencia a cumplir las normas era generalizada. Como veían que estaban perdiendo la batalla, sobre todo cara a la opinión pública ( ya que las revueltas continuaban por toda la geografía ), es cuando decidieron introducir las drogas dentro de las prisiones, a finales del año 1977.

Pero entonces sucedió un acontecimiento que hizo dar un vuelco espectacular en la lucha. En Carabanchel el día 13 de Marzo de 1978, siete presos fuimos torturados salvajemente con el triste y lamentable resultado de un muerto por las torturas. El compañero anarquista Agustín Rueda Sierra falleció. En un primer momento la dirección de Carabanchel  trato de ocultar la realidad, pero los abogados se enteraron de lo que estaba pasando y al día siguiente nos encontraron a los siete restantes torturados en las celdas subterraneas. El escándalo saltó y al Director General de Prisiones le mataron  a balazos cinco días después.

En ese momento al estado se le hizo insoportable la presión del interior y mediática en el exterior, por lo que cambió de estrategia. Nombró a un nuevo Director General de Prisiones proveniente del mundo académico, para que elaborara una Ley Penitenciaria en la que se recogieran nuestras reivindicaciones. Se nombraron comisiones parlamentarias Compuestas por representantes de todos los partidos políticos para dar una imagen de que algo iba a cambiar. Los miembros iniciales de C.O.P.E.L., a los que se habían unido gran numero de compañeros estaban diseminados por diversas cárceles y se empezó a discrepar sobre la estrategia a seguir : Dos posturas ( negociación ó lucha ). Desde Carabanchel realizamos un último intento de lucha colectiva; preparamos el día 10 de Mayo un corte de venas a nivel de todas las prisiones de España, mandando comunicados a todas las cárceles. De 14.000 presos que había aproximadamente por aquel entonces, un 80% secundo el cortarse las venas y salir a los hospitales. El parlamento español había aprobado una Ley por la cual se prohibían los indultos generales, pero a cambio se aseguró que la Ley Penitenciaria recogería nuestras reivindicaciones.

Mientras el estado opto por una estrategia para ganar tiempo. Las cárceles estaban destruidas, el hacinamiento era total, mezclaron a los menores de edad con los adultos, propiciaron la introducción masiva de la heroína, se desentendieron de sus labores sacando a los carceleros de las galerías en una política de "arreglaros como podais ", Alentaron a grupos de presos para que se convirtiera en anti-copel, para así poder robar a otros compañeros y hacer dinero con el tráfico de drogas. Y la C.O.P.E.L., en esos momentos dejó de tener sentido. Fue creada para luchar
y reivindicar, no fue creada para convertirse en policías de otros presos. Provocamos que nos encerraran en celulares para desde allí poder seguir luchando, y así estuvimos en diversas prisiones realizando muchas acciones en grupos dispersos por toda geografía : nos cortábamos las venas, nos tragábamos cucharas para salir al hospital, realizábamos huelgas de hambre, bebíamos lejía, y procurábamos que siempre se enterara la opinión pública a través de los medios de comunicación.
Esta situación  duró hasta que abrieron la primera cárcel  de alta seguridad en todo el estado. Herrera de la Mancha. El estado se tomó su revancha contra todos aquellos presos que se habían significado en la lucha. Fue un centro de Tortura brutal y continua, día tras día. Ahí acabó la C.O.P.E.L., o lo que quedaba de ella. Meses mas tarde se publicó
La Ley General Penitenciaria , donde se recogían casi todas las reivindicaciones por las que se luchó. ( Con el paso de los años muchos de estos logros se han ido recortando y miles de presos están en una situación similar a antaño, encerrados en unas condiciones muy duras denominadas FIES ).

Como en todas las organizaciones, no todo es perfecto, y pudo haber gente que a nivel individual se beneficiaran pero la realidad que muchas personas dejaron su vida y otras hicieron todo lo que pudieron, en todas las prisiones y sufrieron en sus carnes duras represiones. No se consiguió la Amnistía, pero si otras muchas cosas: Permisos, Vis a Vis, Condicionales, Comida mas o menos digna. Servicios sanitarios, Acceso a la Educación, etc. Además se consiguió algo de vital importancia: Unos cientos de presos lograron fugarse y conseguir la LIBERTAD, aprovechando la unión que la lucha propició.

Desde aquí mi recuerdo a todos aquellos que dejaron su vida en la lucha para cambiar el sistema prisional. Un preso que luchó por la LIBERTAD
texto aparecido en el número 4 del boletín "Armiarma"

Régimen FIES: una mirada desde dentro

Desde Radio Onda Expansiva continuamos con nuestros programas monográficos acerca del régimen FIES y de las luchas que desde dentro de las propias prisiones se han llevado a cabo para denunciar las medidas de asilamiento.
En esta ocasión hemos tenido la ocasión de entrevistar a Javier Ávila Navas quien nos habla en primera persona del régimen de aislamiento que normalmente se aplica a presos que reivindican sus derechos y que  expertos en la materia consideran como tortura blanca.
fies
En un intenso relato, Javi nos hablará de las experiencias personales acumuladas en los más de 20 años de permanencia en prisión, los intentos de fuga, la represión de la institución carcelaria contra sus familiares, además de su experiencia en APRE (Asociación de Presos en Régimen Especial) en la que compartió trayectoria con el tristemente desaparecido Xosé Tarrio.


http://archive.org/download/RgimenFiesUnaMiradaDesdeDentro/FIES.mp3


--extraido da Radio Onda Expansiva
http://ondaexpansiva.net/?p=1247

giovedì 3 maggio 2012

Subirse al tejado con la COPEL

Coincidiendo con los últimos coletazos de la dictadura franquista las prisiones españolas vivirán un proceso de ebullición y conflictividad social que transcurre paralelo al que se está produciendo en la calle.  La esperanza de que la amnistía para los presos políticos que trae el nuevo régimen alcance también a los presos sociales pronto se verá esfumada.
La prisión de Carabanchel asiste al nacimiento de la Coordinadora de Presos en Lucha que tratará de dar voz a las reivindicaciones de mejora de las condiciones carcelarias y amnistía también para los comunes.  Una de las actuaciones más significativas es sin duda la del motín del 18 de julio de 1977 en el que cientos de presos resistieron varios días en el tejado de la prisión madrileña.
copel
A través del teléfono tendremos la oportunidad de hablar con Manolo, un antiguo miembro de COPEL, que nos relatará sus experiencia de luchas y reivindicaciones en el interior de las prisiones donde, entre otros episodios, coincidió con el asesinato del preso anarquista Agustín Rueda salvajemente torturado después de ser sorprendido en un intento de fuga en la prisión de Carabanchel.


--audio mp3
http://archive.org/download/SubirseAlTejado/SubirseAlTejadoConLaCopel.mp3

giovedì 19 aprile 2012

Entrevista A Un Antiguo Miembro De COPEL En Radio Onda Expansiva

http://boletintokata.wordpress.com/2012/04/18/audio-copel/

mercoledì 29 febbraio 2012

[Audio] Las Luchas Contra La Cárcel Desde Dentro: COPEL y APRE


Audio de la charla del pasado 25 de febrero en Valencia, dentro del ciclo de conferencias en apoyo a la lucha contra las torturas y los malos tratos que se está teniendo lugar actualmente en las cárceles del estado. Los ponentes son Daniel Pont y Javier Ávila Navas.

Por problemas técnicos durante la grabación el audio no pudo recoger el testimonio completo sobre la A.P.R.E., pasando directamente al debate. Para compensar esta pérdida ponemos el audio de una entrevista sobre la A.P.R.E. con Javier Ávila Navas realizada unas horas antes de la charla..

Otros audios sobre cárcel: kuartoscuro.podcast.es

http://kuartoscuro.podcast.es/categoria.php?usuario=Kuartoscuro&categoria=5507

“COPEL Y APRE Documentos De La Lucha Contra La Cárcel”. Folleto Repartido En La Charla-Debate Del Pasado 25 De Febrero Dentro Del Ciclo Valenciano De Apoyo A La Lucha Contra La Tortura En Las Cárceles

http://boletintokata.wordpress.com/2012/02/27/copel-y-apre-documentos-de-la-lucha-contra-la-carcel-folleto-repartido-en-la-charla-debate-del-pasado-25-de-febrero-dentro-del-ciclo-valenciano-de-apoyo-a-la-lucha-contra-la-tortura-en-las-carcel/

CONTRA LAS TORTURAS Y MALOS TRATOS

http://boletintokata.wordpress.com/contra-las-torturas-y-malos-tratos/

martedì 28 febbraio 2012

“COPEL Y APRE Documentos De La Lucha Contra La Cárcel”. Folleto Repartido En La Charla-Debate Del Pasado 25 De Febrero Dentro Del Ciclo Valenciano De


C.O.P.E.L. y A.P.R.E, siglas, nombres, signos que marcan acontecimientos importantes de la historia de las luchas contra las cárceles del Estado español. Y también símbolos, ejemplos de cómo aquellos que cumplen en el sistema social la función de chivos expiatorios, representando el mal, el fracaso, la estupidez, pueden demostrar por el contrario un máximo de dignidad, de coraje y de lúcida inteligencia, organizándose de las formas más libertarias, basadas en el diálogo, el respeto mútuo, la lealtad y la solidaridad, contra una situación que pretende negar su libertad en un grado casi absoluto.

Las primeras, que significan Coordinadora de Presos En Lucha, sirvieron de firma a una propuesta que incluía un análisis lúcido y exhaustivo del sistema penal contra el que iba dirigida, unos objetivos concretados en unas reivindicaciones y unas tácticas para plantearlas. Esa propuesta fue recogida por miles de presos en todas las cárceles, del Estado, los cuales, del 76 al 79, se subieron a los tejados de las cárceles, hicieron arder o destrozaron muchas de ellas, rompieron juicios, se autolesionaron, se pusieron en huelga de hambre, intentaron la fuga de mil maneras lográndola muchas veces… su lucha era por la libertad, alcanzada directamente o a través de una amnistía arrancada al Estado. Sólo los que se fugaron la consiguieron, pero su acción condicionó toda la política criminal del Estado y la actual estructura del sistema penitenciario, con la LOGP, principal arma jurídica gubernamental en esa lucha, así como su artículo 10, todavía en vigor.

Las segundas, que significan Asociación de Presos En Régimen Especial, sirvieron de expresión, ya en los años 89-91, a las luchas de los presos más rebeldes iniciadas desde los primeros 80, a pesar de que, gracias a la estrategia estatal de bifurcación adoptada en la citada ley (los sumisos atrapados por los grados, los permisos y la quimera de la reinserción, los rebeldes en régimen de máxima crueldad), se encontraban reducidos a una cárcel dentro de la cárcel en los talegos de alta seguridad construidos especialmente para ellos. Pero aún se atrevían a intentar la fuga apoderándose por las bravas de las cárceles y de los boqueras para usarlos como rehenes. Si no la lograban, aprovechaban la situación creada para denunciar su inhumana situación y plantear sus reivindicaciones

Aquí ofrecemos algunos documentos producidos en esos intentos de lucha, testimonio de sus análisis, objetivos, tácticas, reivindicaciones, maneras de organizarse, valores… para que sirvan de material de reflexión en el ciclo de charlas-debate en apoyo de la lucha contra la tortura y los malos tratos en las cárccles. Ya que el enemigo es el mismo, y más fuerte que nunca, y la lucha contra él tan necesaria como en los 70, los 80 y los 90.

http://boletintokata.files.wordpress.com/2012/02/copel-apre_maquetacic3b3n-31.pdf

http://boletintokata.wordpress.com/2012/02/27/copel-y-apre-documentos-de-la-lucha-contra-la-carcel-folleto-repartido-en-la-charla-debate-del-pasado-25-de-febrero-dentro-del-ciclo-valenciano-de-apoyo-a-la-lucha-contra-la-tortura-en-las-carcel/#more-6586

mercoledì 22 febbraio 2012

COPEL: La revuelta de los comunes


El movimiento de presos sociales durante la transición*

César Lorenzo Rubio

“Confesemos humildemente que para todos nosotros no solamente no existían, sino que nos quedaban como raros, y ni siquiera pensabas que a ellos se les pudiera ocurrir semejante osadía, la de ser amnistiados. […] O sea, que ellos estaban fuera del juego. Pero ahora, por lo que fuere, han entrado. Con su rechinamiento. Y creo que han entrado de la mano de los presos políticos, y de la de los familiares de esos presos políticos que han confraternizado en sus idénticas esperas angustiosas con los familiares de los comunes, que hasta hace poco se les llamaba así.”

Paco Candel, Un charnego en el senado


La cárcel es un elemento que está indisolublemente asociado al sistema represivo franquista. Su estudio y el de las formas de resistencia que durante décadas se desarrollaron en el interior de sus muros por parte de hombres y mujeres ha sido uno de los que más ha proliferado los últimos años en nuestro entorno, llenando, paulatinamente, un vacío de conocimiento sobre la dictadura y ayudando a resarcir la deuda histórica que la sociedad tenia contraída con las personas que sufrieron la represión. Sin embargo, este interés decae significativamente al aproximarnos a los últimos años del franquismo, sobre los que se ha dicho muy poco de cómo eran las prisiones y qué dinámicas dentro y alrededor de éstas se produjeron. Esta escasez de estudios se manifiesta más incluso en referencia al período que nos ocupa, la transición a la democracia.

De estos años conocemos relativamente bien la presión que ejerció desde abajo la oposición antifranquista haciendo de la demanda de amnistía “la punta de llança de la ruptura democràtica”[1], parte fundamental del proceso por el cual el Estado, empujado por esta reclama popular, se vio obligado a ir ampliando el alcance de las sucesivas medidas de gracia hasta la aprobación de la Ley del 15 de octubre de 1977. Pero más allá de esta fecha, o fuera del ámbito del encarcelamiento y la libertad de los últimos presos políticos, la prisión permanece completamente al margen del discurso mayoritariamente extendido sobre la transición. Este enfoque ha dejado fuera de la historia a un grupo de personas (hombres y mujeres, aunque aquí por razones de espacio me refiera casi exclusivamente a los primeros) que vieron desde dentro como las puertas se abrían para que salieran los que hasta entonces habían sido sus compañeros de reclusión, y se volvían a cerrar acto seguido. Su existencia y la actitud de rebeldía contra esta situación, que ya estaban manteniendo desde antes de aquel señalado 15 de octubre, no ha merecido hasta ahora –quitando contadas excepciones sobre casos particulares– el interés de prácticamente nadie. Sólo los sectores más críticos con el sistema penitenciario actual, ya sea desde las facultades de Derecho, desde el activismo social, o desde la convergencia de ambas líneas, se han implicado en el estudio y la difusión de este movimiento de protesta. Ya va siendo hora, treinta años es demasiado tiempo, de empezar a llenar este vacío.


I. Los cimientos ideológicos

Los orígenes de las revueltas carcelarias o, más propiamente hablando, anticarcelarias, se deben buscar, igual que muchas otras movilizaciones que se desarrollaron durante los años de la transición, en el período inmediatamente anterior. Fue entonces cuando se asentaron los posos culturales e ideológicos que sirvieron de base a los presos por delitos comunes para reclamar abiertamente su libertad.

Durante los últimos años de la dictadura, convivieron en el interior de las prisiones los acusados y condenados por actos de intencionalidad política “contra la seguridad del Estado”, con los delincuentes comunes. Estos dos colectivos compartían celdas, rancho, y patio a la fuerza, ya que el régimen franquista siempre se opuso frontalmente a reconocer la existencia de presos políticos y otorgarles un estatuto especial. Pero más allá de la obligación de cumplir el mismo régimen carcelario, las diferencias entre los dos tipos de presos eran más que las coincidencias. Los presos políticos –y con ello no pretendo minimizar la tragedia personal que suponía su encarcelamiento, sino contextualizar a grandes rasgos la situación en que se encontraban– tenían una fuerte conciencia de su situación como víctimas de la represión de la dictadura, basada en una formación teórica y respaldada por un bagaje de militancia clandestina. Además, acostumbraban a formar “comunas” fuertemente cohesionadas en el interior de las prisiones, recibían apoyo económico y moral de sus organizaciones desde el exterior, y podían confiar en que algún abogado afín se encargase de su defensa. Los presos comunes, mayoritariamente, carecían de todo esto.

No se puede fijar un modelo único de relación entre los dos colectivos a partir de los pocos testimonios de que disponemos –sobre todo en lo que respecta a presos comunes–, ya que dependería mucho de factores como el número de individuos que perteneciesen a cada uno de los grupos, la filiación ideológica de los presos políticos –con grandes diferencias de actitud entre comunistas y libertarios, como después se reflejará–, las condiciones materiales en que estuviesen encarcelados o el grado de alfabetización y de concienciación política, y las circunstancias personales con las que cada persona ingresaba en la cárcel, pero a falta de un estudio más detallado podemos entender que a pesar de los recelos mayoritarios de un colectivo hacia el otro, la convivencia forzosa en unas condiciones duras para todos, favoreció en algunos casos –pocos, pero significativos– la toma de contacto y el intercambio de experiencias. Hubo presos comunes que aprendieron de los políticos los rudimentos culturales de que carecían: leer, escribir, desempeñar un oficio, etc., como también fue a través de ellos que otros leyeron por primera vez autores y obras que hasta entonces les eran desconocidos. Las lecturas, la observación de las discusiones y debates que se establecían entre los políticos y la participación en éstos, el contacto con presos extranjeros, todo ello, conformó un bagaje intelectual que sirvió para que un grupo de presos comunes interpretasen su situación como consecuencia de la existencia de un sistema político y social –la dictadura franquista y la incipiente sociedad de consumo que se estaba implantando en España– por naturaleza injusto y represivo, que condenaba a amplias capas de la población a la miseria y después las encerraba dentro de las prisiones mediante unas leyes desproporcionadas. Este proceso, lento y complejo, que daría como resultado la autocalificación como presos sociales, fue paralelo a otra interiorización basada en gran medida en el discurso de la oposición antifranquista: la creencia que una vez muerto Franco, comenzaría un proceso de cambio –revolucionario para unos, democrático para otros, pero rupturista en cualquier caso– que supondría, finalmente, la erradicación de las leyes franquistas y la superación de las desigualdades sociales.

Durante estos años, los protagonistas de las reivindicaciones son todavía los presos políticos, pero ya se empiezan a producir actos de protesta en los que la iniciativa pertenece a los presos sociales: Tarragona, noviembre de 1972, Burgos, Sevilla y Teruel, septiembre de 1973, u Ocaña y la Modelo de Barcelona, en octubre de 1975. Estos motines, si es que se los puede calificar en todos los casos así, pues de algunos sólo conocemos la versión oficial, responden a causas propias muy ligadas a las condiciones del régimen carcelario, pero todos indican una predisposición cada vez más activa hacia la protesta, hartos de las arduas condiciones de vida, las manipulaciones por parte de la administración penitenciaria y la represión cotidiana. A pesar de ello, hay dos factores que los diferencian claramente de los motines y actos de protesta que se producirán a partir de julio de 1976 y que impiden hablar todavía de un movimiento mínimamente organizado. Estas primeras explosiones no se insertan dentro de una estrategia de protesta coordinada ni entre prisiones –por más que coincidan en el tiempo-, ni tan solo entre los propios reclusos que participan en la acción (pues suelen comenzar por actos fortuitos –especialmente caótico fue el motín de la Modelo-) y no se plantean reivindicaciones consensuadas entorno a la idea de conseguir la libertad para todos, tal como después sucederá.

Después de la muerte de Franco, el primer gobierno de la monarquía empieza su mandato intentando acallar las demandas ensordecedoras que reclamaban la apertura de un proceso verdaderamente democratizador, con la promulgación de un indulto que el rey firmará tres días después de ser coronado. La medida supondrá reducciones de las condenas en función de la duración y la libertad para más de 5.000 presos comunes y unos centenares de internos “por delitos de convicción política” de manera inmediata. El limitado alcance numérico de indulto, su propia naturaleza jurídica, y el hecho de que no se despenalizasen las prácticas que habían llevado a los presos políticos a la cárcel, empequeñeció aún más los moderados beneficios y, al contrario de lo que se buscaba, sirvió para cargar de razón a la oposición que continuó reclamando la amnistía política como paso previo innegociable para alcanzar un régimen democrático. Por lo que respecta a los presos sociales, para ellos se trataba de una nueva medida de gracia como tantas otras de las que durante el franquismo se habían otorgado, cuando por los motivos más diversos se hacía gala de su pretendida bondad al tiempo que se paliaban las deficiencias del sistema penal y penitenciario a la espera de su reforma. Pero igual que entonces, el mantenimiento de la legislación vigente y la salida en libertad sin ningún tipo de ayuda para la reinserción favoreció que poco después de ser excarcelados muchos volviesen a estar detenidos. Como en el caso de los políticos, el indulto frustró las expectativas creadas con el cambio de titularidad del régimen. El problema no sólo permanecía, sino que se agravaba.



II. Frustración y rabia: Carabanchel, primer aviso

A comienzos de julio de 1976, Suárez substituye a Arias Navarro. De inmediato la oposición vuelve a presionar al nuevo gobierno para que decrete una amnistía política total. Estas demandas son seguidas de cerca desde el interior de las prisiones, y no sólo por los presos políticos. Blanco Chivite, preso del FRAP en Córdoba escribe en su diario el 18 de julio: “El tema de la «amnistía» preocupa también, y mucho, a los comunes; esperan que les toque algo, algún indulto por lo menos, y permanecen a la expectación del próximo Consejo de Ministros. Uno de ellos, con el que he estado hablando esta mañana, me ha argumentado que son también «presos de Franco»”[2].

La respuesta del gobierno será una amnistía para los delitos de intencionalidad política, excepto para aquellos que hubiesen puesto en peligro o lesionado la integridad de las personas, sin especificar concretamente a cuáles se refería y dejando un amplio margen a la interpretación judicial. A pesar de las restricciones de “la amnistía con cuentagotas”, tal como la calificó parte de la oposición, la medida mantiene vivas las esperanzas de los presos políticos, pero hunde las de los presos sociales: “Por fin la amnistía… de la demagogia. Muy probablemente alguno de los trece que estamos en Córdoba, salga en libertad. […] La desilusión, y grande, ha sido la de los comunes. Llevaban semanas especulando y haciendo sus cuentas sobre la posibilidad de un indulto y la amplitud que pudiera tener. Para ellos ha sido un verdadero golpe”[3].

La reacción de los presos sociales al ver que no les beneficiaba se produjo al día siguiente en Carabanchel, la prisión neurálgica del régimen, con más de mil internos y lugar obligado de paso para todas las conducciones entre cárceles. El 31 de julio un grupo de presos de la 5ª galería se sientan en el patio negándose a entrar en los talleres y exigiendo hablar con el ministro de justicia. Ante este desafío el director hace entrar a una brigada de la policía armada, que desaloja el patio con la contundencia habitual. Seguidamente, los internos de la 7ª galería suben a los tejados, exhibiendo pancartas dónde se lee “Amnistía Total”, “Indulto para los comunes”, “Pedimos una oportunidad”, “Reforma del Código Penal” y reclamando un interlocutor por parte del Ministerio. Después de estar toda la noche esperando una respuesta a sus peticiones más inmediatas sin que ésta llegue, deponen su actitud y bajan, con la promesa de que no habría represalias. Pero la represión se materializa días más tarde, cuando entre setenta y varios centenares de presos son trasladados al Penal de Ocaña, y a un número similar se les encierra en celdas de castigo en la misma prisión madrileña. Las noticias de amotinamiento llegan –a pesar de la censura – a otras prisiones y se producen episodios similares en A Coruña, Córdoba y San Sebastián, sin que se lleguen a producir incidentes graves, y en otras prisiones se inician huelgas de hambre en solidaridad reclamando la amnistía total. En la calle, la noticia, a pesar de la atención inicial de los medios con alguna proclama a favor de los presos, quedará eclipsada por el seguimiento que la prensa haga de la aplicación del decreto de amnistía. De las organizaciones políticas y sindicales, solamente la CNT hace público un comunicado a través de su Comité nacional pro-presos en el que reclama la liberación de todos los encarcelados, políticos y sociales. Pero la acción más importante es el encierro de más de un centenar de familiares en la Iglesia de Nuestra Señora de la Montaña de Moratalaz, donde permanecen juntos más de un mes. Estos familiares, con la ayuda de abogados penalistas, será desde entonces un grupo de apoyo a las demandas de los presos, y un vínculo de unión fundamental con el exterior, constituyéndose a finales del verano –a pesar de que no se les legalizará– en la Asociación de Familiares y Amigos de Presos y Ex Presos (AFAPE) con los siguientes objetivos: “la promoción humana, cultural y social de los ex-presos, la defensa de un trato humano en las prisiones, el procurar la reinserción social de los ex-presos y la expansión a nivel ciudadano de la problemática de los presos sociales en el interior de las cárceles, y aún más agudizante al salir, en cuanto al terreno social, laboral, económico, etc.”


III. La concreción de la idea: el nacimiento de la COPEL

Durante los próximos meses, la atención –y la tensión– política se encuentran en el proceso que conducirá a la aprobación de la Ley para la reforma política. De las prisiones comienzan a salir escalonadamente presos políticos sin delitos de sangre, y las proclamas de amnistía política, aunque continúan, lo hacen con más moderación, excepto en Euskadi, donde una buena parte de los presos lo están por pertenecer a alguna de las diferentes ramas de ETA. Mientras tanto, los presos sociales más activos y comprometidos van tomando conciencia de que ante la represión que se les ha aplicado después del motín de Carabanchel y la nula atención que la administración ha puesto en sus demandas, hace falta una reivindicación conjunta de sus peticiones y una planificación sobre la forma en que estas se llevarán a término. Es a partir de esta constatación –culminación de un proceso que como ya se ha dicho, empieza años antes– que: “Un grupo de presos de Carabanchel, conscientes de la precaria situación y de la problemática de las Prisiones del Estado, así como de la necesidad inaplazable e incuestionablemente de luchar por la defensa de sus derechos y reivindicaciones, e impulsar desde la misma base una reforma profunda de las Instituciones Penitenciarias y Leyes Penales, constituyó a finales del año pasado, la COORDINADORA DE PRESOS EN LUCHA de Madrid (COPEL)”.

De esta manera explica la misma organización, entorno a enero de 1977, sus orígenes. Este reducido grupo de la tercera galería, que comienza a organizarse después de que les fuesen levantadas las sanciones impuestas tras el motín y que en las primeras reuniones no superaría la decena de personas, inicia desde los primeros momentos una importante actividad de difusión de sus ideas entre los compañeros de Carabanchel. En reuniones clandestinas y los primeros comunicados y manifiestos se establecen y recogen las características del tipo de organización que se acaba de crear, las razones que la fundamentan y sus propósitos y objetivos. En estos se presenta a la COPEL como una organización democrática, abierta a todos los presos del Estado, no vinculada a ninguna organización política, que todavía está circunscrita a Carabanchel pero que mantiene contactos con el resto de prisiones, y que aspira a convertirse en una asociación de presos legalmente reconocida que luche por la reforma penal y penitenciaria. Sus reclamaciones van más allá de la verdadera amnistía total; constituyen una radiografía crítica del sistema de justicia y comprenden la denuncia de las pésimas condiciones de vida en el interior de las prisiones (alimentación, sanidad, educación…), la explotación laboral que sufren los presos, la dureza del régimen carcelario, y la necesidad urgente de sustituir unas leyes franquistas injustas y desproporcionadas (derogación del Código Penal, de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, de Jurisdicciones Especiales…). El funcionamiento de la coordinadora será, mientras las circunstancias lo permitan, asambleario, delegando en comisiones o comités de galería la redacción de determinados escritos, y a pesar de que haya nombres propios que aparezcan con regularidad –incluso algún medio otorgó por su cuenta el título de “presidente” de la COPEL– solamente podemos hablar de miembros más activos o líderes, y difícilmente se puede establecer una gradación de estos, cuanto menos hablar de cargos.

La salida a la luz pública de esta asociación de reclusos, por el momento aún dentro del recinto de Carabanchel, sorprende desprevenida a la dirección de la prisión. Se produce entonces una pugna por cuál de los dos actores se impone al otro. El resultado no está claro, ya que si bien es cierto que la dirección trata de desmembrar la coordinadora a través de la violencia, esta no se pliega a las presiones, y gracias a una fuerte campaña de proselitismo consigue una alta difusión por todo el centro. Pero la sensación de éxito es efímera, ya que una semana más tarde una cincuentena de presos –preventivos en su mayoría– son trasladados de noche y sin previo aviso a los penales de Ocaña y Zamora. Al conocerse la noticia un grupo de presos se cortan en los brazos y el vientre y tragan objetos metálicos, constituyendo el primer episodio importante que conocemos, de los muchos que le seguirán, de autolesiones colectivas. Al día siguiente otro grupo más numeroso sube al tejado del Hospital Penitenciario para denunciar los secuestros de los miembros de COPEL y la falta de atención a los autolesionados, además de exhibir mediante pancartas las demandas genéricas. Este episodio tiene una trascendencia en los medios muy destacada, las siglas de COPEL comienzan a inundar los diarios y se hace pública y notoria la existencia de un movimiento de presos sociales organizado. Es importante también, porque refuerza la postura de la administración en el conflicto, que ya se había experimentado el año anterior, y será una constante hasta que se acabe definitivamente con el movimiento de protesta: aislamiento de los miembros más activos en régimen celular y campaña de desprestigio en la prensa. Por su parte, la COPEL continuará haciendo llegar comunicados al exterior, llamando a la solidaridad y reclamando el fin de la represión, tanto desde Carabanchel, como desde las diferentes prisiones y penales a los que han sido trasladados muchos de sus miembros y donde ya cuentan con simpatizantes, pero el aislamiento de sus miembros más activos no le permite recuperarse durante los meses siguientes.



IV. El apoyo de la calle

Llegados a este punto, vale la pena ampliar el campo de visión, focalizado hasta ahora en la macro prisión madrileña, para conocer qué incidencia tuvo la difusión de la existencia de COPEL más allá de los muros de las cárceles y los despachos de la Dirección General.

En conjunto, el respaldo a las proclamas de COPEL siempre fue bastante minoritario, sobre todo si se compara con el apoyo popular a otros movimientos sociales y políticos que se desarrollaron durante la transición; pero hay que tener en cuenta que este no fue un movimiento como los otros, dada la condición de reos de sus principales activistas. Con todo, si en algún momento las reivindicaciones de la COPEL despertaron más simpatías entre la opinión pública, y el número de colectivos que la respaldó fue más amplio, esto sucedió durante los meses centrales de 1977.

Uno de los primeros colectivos que se solidarizó con los presos sociales fue el de los escritores e intelectuales. A principios de marzo, en un acto organizado en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense que reúne alrededor de quinientas personas, se lee una carta firmada por más de cien personalidades relacionadas con el ámbito cultural, en la que se manifiesta todo su apoyo a las demandas y denuncias de los presos sociales. Una semana más tarde el grueso de firmantes forman la Asociación para el Estudio de los Problemas de los Presos (AEPPE). A pesar de la prontitud con que se organizaron y sus ambiciosas pretensiones teóricas (reflexionar sobre las causas de la desigualdad en la sociedad y el papel de los sistemas de coerción), en la práctica su actuación no irá más allá de algunas declaraciones y cartas colectivas a raíz de los hechos más significativos. Anecdótico.

Con menos pretensiones intelectuales, pero más actividad durante el año y pico que seguirá, a partir de la primavera de 1977 se organizaron grupos de apoyo a los presos de COPEL en Madrid, Barcelona, Euskadi y Valencia, principalmente, y sus respectivas áreas metropolitanas. Estos grupos, muchos de los cuales adoptaron el nombre genérico de Comités de Apoyo a COPEL constituyeron la base del apoyo de la calle a los presos sociales. Se trata de grupos numéricamente muy reducidos y heterogéneos, pero que a través de sus escritos y los testimonios de antiguos miembros del área metropolitana de Barcelona y Valencia, podemos afirmar que tenían una implantación de barrio, como mucho, respaldados en ocasiones por asociaciones más grandes que les daban algún tipo de cobertura (alguna comunidad religiosa o vecinal, aunque no necesariamente) e implicados también en otras luchas populares. Estaban formados por personas que por su trayectoria personal (familiares, ex-reclusos) o profesional (trabajadores sociales, abogados, asistentes…) o por su formación y convicción conocían lo que sucedía en las prisiones y querían trabajar desde posturas de base tanto en la erradicación de las problemáticas concretas, como en la superación de la prisión como institución represiva (al menos como planteamiento teórico). La ideología que presentan los boletines de estos grupos de afinidad es, como no podía ser de otra manera, marcadamente antiautoritaria, en contra la sociedad de consumo y de cualquier forma de opresión y dominación del individuo (ya fuese la prisión, la escuela, el manicomio o la fábrica). En la zona del Besòs, en Barcelona, desde 1976 “un grupo de compañeros que constatando la pobreza de nuestras vidas en la cárcel y/o en la sociedad creemos que ambas son intolerables” encabezaban con esta declaración el boletín-mural “Quienes…”[4], que se convirtió en un referente en la lucha anticarcelaria desde antes incluso que se crease la COPEL; en Madrid se editó Solidaridad con los presos, además del boletín de la AFAPE: COPEL en lucha; en Vizcaya los comités de ocho zonas distintas aunaron esfuerzos para publicar una revista… son algunos de los ejemplos de este asociacionismo de carácter autónomo y trasgresor que tuvo una vida extremadamente efímera en torno a la reivindicación de la libertad para los presos sociales, pero con una bagaje ideológico de fondo crítico con el capitalismo y la sociedad.

En la misma línea, la COPEL obtuvo el respaldo de otros movimientos y colectivos reprimidos por las leyes franquistas, que aspiraban a hacer oír su voz en el conjunto de reivindicaciones que inundaron las calles con el cambio de régimen. Los colectivos homosexuales y feministas más radicales, como representantes más destacados de las víctimas de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social se mostraron desde el principio solidarios con los presos sociales, y juntos formaron algunas coordinadoras de marginados para luchar en común contra las leyes que los mantenían en prisión y los penalizaban.

Aparte de estos colectivos, las luchas de COPEL no recibieron, prácticamente, apoyo de ningún grupo político de peso. Tan sólo gestos puntuales de algunos partidos y grupúsculos de extrema izquierda y, especialmente de los diferentes colectivos que integraban la reconstituida CNT, que siempre se mostró contraria a la separación entre políticos y comunes, e hizo de la defensa del preso social un signo de identidad propio. Precisamente por la implicación de grupos libertarios ajenos a la estructura de la confederación, pero vinculados de manera más o menos remota a ésta en la defensa de los presos mediante métodos de guerrilla urbana, sabotajes y demás, afloraron las tensiones por ver dónde estaba el límite de la implicación anarquista en la causa de los reclusos sociales. Una rama, la de las luchas autónomas en contra de la sociedad capitalista y, concretamente, contra el sistema judicial, que también está por explorar, aunque aquí a penas pueda citarla.

V. La extensión del conflicto

Durante la primavera de 1977 la consigna de la COPEL es profundizar en la denuncia de la situación por todos los medios. Así, a pesar del aislamiento que sufren sus principales líderes continúan saliendo manifiestos de las prisiones, y el conflicto se extiende a las salas de los tribunales de justicia, donde algunos miembros de COPEL, al ser juzgados por sus respectivas causas se niegan a responder a las preguntas del fiscal y se autolesionan delante de los magistrados. Mientras tanto, una ampliación de la amnistía política y otro decreto de indulto aprobados en el mes de marzo permiten la salida en libertad de algunos presos políticos por delitos de sangre, y la puesta en libertad de un número importante de presos por delitos comunes al rebajárseles la cuarta parte de la condena, además de la reducción de sanciones penitenciarias. Pero estas medidas, igual que había sucedido en ocasiones anteriores no remedian un problema estructural y, en cualquier caso, no consiguen acabar con las protestas: “La gracia real, es para nosotros, presos sociales, una maniobra evidente para dividirnos y poner un freno al desarrollo del número y de la actividad de nuestros miembros que se han apuntado día a día a la COPEL.”. Varios centenares de reclusos de las prisiones de Ocaña, Carabanchel, la Modelo (donde participaran también algunos políticos), Granada, o Martutene están en huelga de hambre mientras se hace campaña para las primeras elecciones legislativas, pero la trascendencia de la protesta en las elecciones es ínfima, como demuestra el hecho que tuviese más difusión que UCD encartaba su propaganda electoral con mano de obra reclusa, que los comunicados dirigidos a la opinión pública.

En esta situación de impás, en que ni la COPEL consigue que se escuchen sus demandas, ni la Dirección General de Instituciones Penitenciarias silencia del todo a los reclusos, estalla la que se conocerá como la Batalla de Carabanchel. El 18 de julio –la fecha no es casual– comienza el que debía ser el mayor acto de protesta realizado hasta entonces. Preparado al detalle, se trataba de resistir durante el tiempo suficiente para que en otras prisiones se produjeran actos similares y así constituir un elemento de presión suficientemente importante como para forzar al Estado a aceptar sus demandas. Durante cuatro días, entre trescientos y setecientos presos en función del momento (según el propio Ministerio de Justicia) estuvieron amotinados en los tejados de la prisión madrileña, y centenares de reclusos más protagonizaron actos de rebelión en una buena parte del mapa penitenciario: el Puerto de Santa María, Málaga, Zamora, Valencia, Valladolid, Almería, Oviedo, Palma de Mallorca, Sevilla, Burgos, Badajoz, Las Palmas de Gran Canaria, Granada, Barcelona, Yeserías, Alcalá de Henares… En todas, los actos son en solidaridad con Carabanchel y en demanda de la libertad como punto principal, seguido de las consabidas reformas penitenciaria y penal. Los motines finalizan en la mayoría de los centros con la intervención “enérgica” de la policía antidisturbios –en Carabanchel especialmente virulenta–, que tardará bastante tiempo en volver a salir de las prisiones.

Este episodio de gran magnitud significa el comienzo del período más tenso que se ha vivido nunca en las prisiones: a partir de entonces, la dispersión de los presos más reivindicativos como medida de castigo provocará la extensión de la COPEL a la mayoría de centros penitenciarios, en los que hasta entonces sí había sido posible que hubiera habido actos de solidaridad, pero no un grupo de presos que se autocalificasen como miembros de esta organización. No ha de extrañar, por tanto, que durante los próximos meses se produzcan huelgas de hambre, autolesiones, paros en los talleres y más motines por todo el Estado (Teruel, Zamora, Cáceres, Barcelona, San Sebastián, Cartagena, Málaga…).

En otoño, la aprobación de la ley de amnistía provoca, por un lado, un cambio en la terminología de las reivindicaciones, al sustituir la amnistía total –reclamada hasta entonces– por el indulto general (ambas medidas similares en cuanto a resultados inmediatos: salida de la prisión, pero muy diferentes por las connotaciones legales de cada una), cambio reforzado al ser conocida la elaboración de una propuesta de Ley de Indulto por parte del senador vasco Juan Maria Bandrés; y, por otro, un aumento de la presión al ver los presos sociales como se cerraba definitivamente otra puerta a la libertad. Así, no sólo se producen autolesiones, huelgas de hambre, motines e incendios provocados prácticamente cada semana durante los últimos meses del año y en casi todas las prisiones del Estado: Huelva, Basauri, Córdoba, Lleida, Murcia, Sevilla, Ocaña, Málaga, Barcelona…, sino que estos tienden a estar caracterizados por una dosis cada vez mayor de violencia, fruto de la desesperación que provoca la reducción de las alternativas posibles. “Allá donde haya COPEL, si no conceden el indulto antes de Navidad, arderá todo, seguirá habiendo hombres que se tiren desde los tejados gritando libertad. La consigna es: o indulto, o arrasar todas las cárceles antes de enero”.[5]

VI. El gobierno mueve ficha

Mientras esto sucede dentro de las cárceles, en la calle se continúa reclamando un profundo cambio en el ordenamiento jurídico penal y penitenciario y, mientras éste no se produzca, la concesión de medidas de gracia que suavicen la presión. A éstas se añadirán las denuncias realizadas desde dentro de la propia administración por parte de un grupo de funcionarios de actitud progresista, extremadamente minoritario dentro del cuerpo, que criticarán las condiciones en que se encuentran los centros y reclamaran junto a mejoras laborales, el fin de las políticas represivas que se venían imponiendo desde las direcciones de numerosas prisiones y desde la misma Dirección General. La proliferación de las críticas y la explosiva situación de las cárceles hicieron imposible desentenderse del problema por más tiempo y forzaron al Ministerio a emprender medidas. Hay que señalar que el primer intento de controlar la situación ya se había producido poco después de la “Batalla de Carabanchel”, cuando se aprobó una reforma parcial del reglamento de prisiones para poder adaptarlo a las recomendaciones internacionales. Pero la medida fue tan escasa y alejada de las expectativas, que incluso desde posturas críticas con la administración penitenciaria pero sin sospecha del menor radicalismo, como la que entonces representaba el profesor Carlos García Valdes, fue tildada de haber sido escrita “más con porra que con pluma”[6]; mientras que para la COPEL, la “pseudo-reforma” sólo se trataba de un “mero slogan publicitario”. Ante la insuficiencia de la medida, con sólo dos días de diferencia, a principios de diciembre, se constituía una “Comisión especial de investigación sobre la situación de Establecimientos Penitenciarios” en el Senado, y se substituía al director general, José Moreno, por Jesús Haddad, un político joven proveniente de las filas del Partido Socialdemócrata de Fernández Ordóñez.

Estas dos maniobras pretendían apaciguar los ánimos de los presos y servir de punto de partida para la definitiva reforma, pero las actitudes opuestas del nuevo director –“El gobierno no proyecta ningún indulto general”[7]- y de algunos miembros de la comisión –“La comisión de encuesta sobre la situación de los establecimientos penitenciarios del Senado acordó ayer urgir a la comisión de justicia la elaboración de una proposición de indulto para los presos comunes”[8]-, sobre el que continuaba siendo el tema más candente, no ayudaron precisamente a este propósito. Y si bien es cierto que por primera vez se concedían permisos de salida con motivo de las fiestas navideñas, lo que fue reivindicado como una muestra de apertura y modernidad de la institución, 1978 comenzaba de la misma forma que finalizaba el año anterior, con actos de protesta generalizados en la mayoría de prisiones españolas, acompañados de las habituales represalias policiales (en Carabanchel, por ejemplo, los antidisturbios dormían en la biblioteca y la escuela de la prisión para no tener que salir en ningún momento del recinto), sanciones y castigos.

En medio de esta situación incendiaria, con los presos sociales dispuestos a todo, Haddad ordena la reclusión de los más combativos –unos quinientos– en el Penal de El Dueso (Santander) mediante una orden circular del 3 de febrero dirigida a todas las prisiones, en la que también recuerda la potestad del director para intervenir todas las comunicaciones, impedir la entrada de prensa, someter a censura todas las comunicaciones escritas, suspender la concesión de permisos, y hacer inmediatamente efectivas las sanciones que se impusieran, entre otras medidas restrictivas. En paralelo, se forman unas comisiones para elaborar el texto de la reforma penitenciaria, en las que participarán “miembros de Asociaciones de ex-presos u otras preocupadas por el tema” dentro de un conjunto amplio de profesionales que incluye desde jueces a funcionarios de prisiones. Sólo un mes después, las asociaciones son apartadas del trámite y se le encarga la redacción a una comisión de altos cargos del ministerio. Una reducción de la pluralidad en beneficio de la celeridad que dejaba fuera las posturas más incomodas.

Mientras la máquina burocrática comienza a funcionar, la violencia en las prisiones continua estando muy presente, hasta llegar a una de sus máximas cotas cuando un grupo de funcionarios de la prisión de Carabanchel entre los que estarían implicados también un jefe de servicios y el director de la prisión, matan a golpes durante un interrogatorio por el descubrimiento de un túnel a Agustín Rueda, un preso libertario vinculado a COPEL, el 14 de marzo. Ocho días más tarde muere tiroteado a manos del GRAPO el director general Jesús Haddad. Con esta particular semana negra de la transición penitenciaria como prólogo se hará cargo de la Dirección General un joven profesor y abogado: Carlos García Valdés.



VII. La vela de las armas

El nombramiento de García Valdés supone la toma de postura definitiva por parte de la administración, después de los intentos de Haddad –frenados prematuramente por su asesinato–, por encarar el problema penitenciario. Ciertamente, su actuación, amplia y compleja –demasiado como para analizarla aquí– determina en gran medida la dirección que toman los acontecimientos que conducirán hacia la disolución del movimiento reivindicativo por la libertad de los presos, tal como lo hemos conocido hasta ahora, pero no sólo a él se le pueden atribuir las causas de la crisis de un movimiento que ya empezaba a presentar signos de debilidad en el mismo momento de su llegada al cargo.

Su elección es vista por los miembros más activos de la COPEL como un paso positivo y esperanzador, y a raíz de entrevistarse con él, a los pocos días de ser nombrado, deciden realizar un llamamiento al resto de prisiones para que detengan las acciones de protesta: “En la actualidad, tras la designación del nuevo director general de prisiones y después de cambiar impresiones con él en su visita al Dueso, consideramos necesario darle un voto de confianza, a la espera de que cumpla todas las promesas que nos hizo, ya que en principio nos parece un hombre honesto, con buena voluntad de hacer profundos cambios en el sistema penitenciario del estado, ello no impide que este tiempo de espera lo dediquemos para reorganizarnos.” Este anuncio de tregua, sin embargo, no era solamente para concederle el beneficio de la duda al nuevo director, sino que se insería dentro de unas serias reflexiones sobre el carácter que había tomado su lucha y la táctica a emprender en el futuro: “A nuestra llegada al Dueso, analizamos la trayectoria de la lucha seguida en el pasado y comprendimos que era necesario variar de rumbo y reorganizarnos, pues la experiencia nos había demostrado que la lucha nos había desbordado y que ya no se luchaba con una conciencia y organización concreta. / Se demostró que COPEL como vanguardia de lucha en prisiones había sido desbordada por el desmadre y el caos.” La afirmación respondía a la preocupación de los líderes más concienciados de la coordinadora, al ver como con su aislamiento del resto de prisiones y de acuerdo con el carácter asambleario de funcionamiento, donde todo el mundo tenía el mismo derecho a ser escuchado, se habían ido sumando cada vez más presos, que no siempre respetaban el carácter primigenio con que se creó el grupo, y se apoyaban en la mayoría para conseguir objetivos particulares. Y es que desde julio de 1977, más que de una COPEL centrada en Carabanchel, como había sido hasta entonces, podríamos hablar de tantas COPEL como prisiones, con importantes diferencias entre ellas y miembros de todo tipo en su interior. Esta atomización se percibe de diferente manera en función de la prisión. Las declaraciones de presos activos en las protestas carcelarias en Valencia, por ejemplo, pero no vinculados explícitamente con el grupo de COPEL de El Dueso, transmiten desaprobación hacia las “concesiones” del los presos de Santoña, por la desmovilización que causaron con su “llamamiento a la tregua” y la supuesta renuncia a luchar por la amnistía total. En Barcelona tampoco caló esta postura, pero no por que se apostase por una solución maximalista, sino por que los líderes de la Modelo estaban más ocupados en cavar que en leer los manifiestos escritos por presos que en el mejor de los casos a penas si conocían.

Volviendo a los acontecimientos, el voto de confianza es respondido por el nuevo director con sus primeras ordenes circulares, encaminadas a la “concesión de reivindicaciones reiteradamente solicitadas por los reclusos, sin estridencias”. En estas ordenes del 13 y 21 de abril, se flexibiliza el régimen interior suprimiendo la censura y autorizando aspectos como la instauración de un régimen de “cogestión” entre los presos y la dirección en materias menores (limpieza, deportes o alimentación) o despenalizando las huelgas de hambre y autolesiones realizadas de forma pacífica, además de decretar un perdón (9 de mayo) de las sanciones de régimen impuestas por actos anteriores a la toma de posesión del cargo. Es significativa, también, la expulsión de las “Cruzadas” de la prisión de mujeres de la Trinitat (Barcelona), paso que permitió una experiencia única e inédita hasta entonces, como fue la verdadera autogestión de la prisión por parte de las presas, durante los meses en que no hubo más funcionarias que una por turno, y se le encargó la dirección a tres abogados barceloneses con clientas en su interior.

Pero el hecho es que la renuncia a la protesta no duró mucho. El 19 de abril se produce el primer motín de García Valdés como director de la DGIP, en Granada, y tres días más tarde hay conatos en Valladolid y Ceuta. Estos incidentes violentos son secundados por un escaso número de reclusos y manifiestan de nuevo las diferencias entre los diferentes grupos: “Es imprescindible comprender y hacer comprender que la destrucción o el incendio, por el placer de destruir o quemar, no nos llevan a la consecución de nuestros objetivos y sí a un aumento de la represión y empeoramiento de las condiciones de vida, que anquilosaría nuestra necesaria movilidad para la consolidación definitiva de COPEL”, afirman desde el Dueso el 26 de abril. Desde la prisión santanderina se hace un llamamiento a continuar la lucha como medio de presión, pero con huelgas de hambre y autolesiones colectivas, como la que a principios de mayo, coincidiendo con la semana pro-amnistía que se había organizado en el País Vasco, protagonizan un centenar de presos de El Dueso que se cortan en el vientre y los brazos en protesta por las muertes de tres compañeros sucedidas los últimos días, y reclamando una aceleración del proceso de reforma que mejorase sensiblemente su situación, así como la concesión de una medida de gracia generalizada. A partir de este momento este tipo de acciones toman el protagonismo durante los próximos dos meses.


VIII. Al final del túnel, la reforma

Al mismo tiempo, y ante la evidencia de que no se concedería indulto general alguno, adquiere una mayor dimensión la determinación de salir a cualquier precio: por la puerta, o por un “butrón” en los cimientos, pues la COPEL nunca había renunciado al que considera un derecho de cualquier persona presa: intentar la fuga. El 10 de mayo se descubre un túnel en la Modelo, el 27 la prensa informa de que tres reclusos se han fugado de El Dueso, y al día siguiente siete lo hacen de Carabanchel. Estas fugas no eran un elemento nuevo, pues durante 1977 se habían fugado 56 presos en 41 evasiones, a parte de los intentos frustrados, pero indican la tendencia espectacular al alza del nuevo año, que finalizará con 175 evadidos en 79 ocasiones. Sin duda, la fuga que más contribuyó a este record fue la de 45 presos de la Modelo barcelonesa. Este episodio, de los más conocidos a nivel de calle en relación a COPEL, es todavía hoy un punto oscuro en la historia de la transición, ya que son varias las personas que estando en relación directa con el suceso, dudan de la posibilidad que se organizase una fuga tan masiva sin que la dirección de la prisión estuviese al corriente. De ser cierta esta teoría, se interpretaría como un acto para crear alarma social y permitir un endurecimiento de las condiciones de reclusión, promovido, supuestamente, por una parte del funcionariado de prisiones molesto por la política permisiva del nuevo director general.

En cualquier caso, consentida o no, la fuga provocó la indignación de García Valdés, quien manifestó sentirse traicionado por los reclusos; sirvió de ejemplo para muchos otros intentos –fallidos o exitosos–; y sirvió de pretexto para un endurecimiento del régimen basado en nuevas ordenes circulares encaminadas a “ir asegurando una ordenada convivencia, indispensable para la misma reforma, en el interior de los Establecimientos” –las primeras ya de antes de la fuga–: 29 mayo, declara excepcionales las salidas medicas fuera de los centros; 31 mayo, recuerda la prohibición de maltratos pero señala la posibilidad de hacer uso de “la coacción material dirigida exclusivamente al restablecimiento de la normalidad” y distingue entre autogestión y cogestión; 6 junio, recuerda la obligación de realizar controles periódicos; y 24 julio, prohíbe la correspondencia firmada por siglas, a persones ajenas al círculo familiar de los presos, y entre prisiones. Establece un régimen de “vida mixta” con limitación de actividades en común, comunicaciones orales y escritas restringidas y censuradas a cumplir en aislamiento, en un departamento especial de fuera de la prisión habitual, si fuese necesario, y por último, autoriza a suspender el régimen de cogestión por parte del director de la prisión. Junto a otras posteriores (31 de julio y un Real Decreto-Ley de enero de 1979) que dotarán de medios materiales y capacidad operativa jurídica para conseguir el control sobre las personas encarceladas y erradicar los “movimientos de insurrección carcelaria”.

Mientras estas circulares se hacían efectivas, las cárceles continuaron en pie de guerra, pero ya por poco tiempo. Las medidas dictadas a lo largo de 1978 y principios de 1979 comportan el aislamiento total de la mayoría de miembros de COPEL en un régimen “de vida mixta” que se convertiría en el precedente inmediato del “régimen cerrado” contemplado en el articulo 10 de la Ley General Penitenciaria (L. O. 1/1979 de 26 de septiembre). En paralelo, la potenciación de las progresiones de grado y los permisos de salida para los presos que observasen buena conducta (sistema premio-castigo que rompe la solidaridad entre presos) fueron, según el criterio del propio Carlos García Valdés, las claves de la disminución de la conflictividad. Una apreciación sobre las causas de la desmovilización que también comparten aquellos que la sufrieron: “Por un lado nos secuestraron. A los que despuntábamos un poco más, ¡zas!, nos sacaban a las cinco de la mañana con un esparadrapo en la boca, los ojos vendados, las manos a la espalda, sin nuestra ropa, nos daban un mono lleno de polvo, nos daban zotal, y nos rapaban el pelo… bueno pues a los que veían más así cabecillas nos separaron nos llevaron por todos los lados a Santoña, al Puerto, a Burgos… y a los otros les dieron su vis a vis, los hincharon a permisos y así los contentaron. Divide y vencerás esa fue la reforma de García Valdés.”



IX. El final de la COPEL

De esta manera, a partir de principios de verano de 1978, la lucha organizada por la COPEL comienza a decaer a pasos agigantados y sus comunicados dejan de tener la frecuencia que los había caracterizado. Los motines que se continuaron produciendo durante los próximos meses dejaron de reivindicarse en nombre de la Coordinadora, tanto por la desarticulación efectiva de esta, como por las connotaciones negativas que el término COPEL había adquirido; un proceso, por otro lado, en el que además del extenso currículum de motines que poseía, el surgimiento de grupos armados con pretendidos fines de ayuda al preso social, y supuestos –e improbables– vínculos con otras organizaciones armadas, que la admi-nistración se encargó de explotar en los medios de comunicación, tuvo un peso específico. El apoyo de de los grupos de la calle fue decayendo al mismo ritmo, y no siempre el entendimiento entre el interior y el exterior fue satisfactorio. Finalmente, a las divergencias internas se sumó la proliferación de grupos de carácter mafioso –que ya habían empezado a aparecer durante los primeros meses de 1978, pero que aumentaron a partir de entonces–, que hicieron de las prisiones destrozadas y masificadas (de nuevo Carabanchel y la Modelo encabezando la lista) su ámbito de actuación preferente. Y con la difusión del consumo de drogas duras, principalmente heroína, entre los sectores marginales, en un breve espacio de tiempo se acabó de sepultar el maltrecho vestigio del espíritu de reivindicación común que la COPEL había impulsado. Una concatenación de causas que conduce a la desaparición de la COPEL prácticamente antes de finalizar el año.


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* La primera versión de este texto fue presentada como comunicación en el Congreso La transición de la dictadura franquista a la democracia que organizó el CEFID en octubre de 2005 en Barcelona. Posteriormente se publicó, revisado y ampliado, en www.historiacritica.org nº 7. Para aligerar esta versión de notas a pie de página, me remito a la edición digital.

[1] BALLESTER, David i RISQUES, Manel, Temps d’amnistía. las manifestacions de l’1 i el 8 de febrer, Barcelona, Edicions 62, 2001, p. 36.

[2] BLANCO CHIVITE, Manuel, Notas de Prisión, Ediciones Actuales S.A. Barcelona, 1977, p. 84.

[3] Íbid., p. 86.

[4] ¡¡Quienes no han tenido jamás el “derecho” a la(s) palabra(s), la(s) toman ya!!

[5] “O indulto o arrasamos las cárceles. Al habla con un miembro de la COPEL”, Ajoblanco, nº 28, diciembre 1977, p. 6

[6] GARCÍA VALDÉS, Carlos, “Un derecho penal autoritario: notas sobre el caso español”, Cuadernos de Política Criminal, nº 3, 1977, p. 61, citado por BUENO ARÚS, Francisco, “El Real Decreto 2273/1977 de 29 de julio por el que se modifica el reglamento de los servicios de Instituciones Penitenciarias”, Revista de Estudios Penitenciarios, nº 220-223, 1978, p. 111.

[7] El País, 22 diciembre 1977, p. 25

[8] El País, 28 diciembre 1977. p. 21

http://antonionietogalindo.wordpress.com/la-revuelta-de-los-comunes-el-movimiento-de-presos-sociales-durante-la-transicion/

giovedì 26 gennaio 2012

Crónica de COPEL o la ruptura en las cárceles (1977-1980)


Iniciamos con este número de Panóptico la publicación de una selección de documentos de la COPEL (Coordinadora de Presos Españoles en Lucha) hasta ahora inéditos u olvidados. Creemos que al lado de los panegíricos y loas a la "Transición Democrática" se olvidan, intencionadamente, los claroscuros que generó o más sencillo: Se olvidan la mierda bajo la alfombra que cristalizó en una amplia represión y acallamiento de toda voz no invitada a la mesa de los Pactos de la Moncloa.

¿Ruptura o Reforma?. Reforma y continuidad fue lo pactado. El Rey, impuesto por Franco en 1969, que había jurado la lealtad al Movimiento Nacional (Organo pseudofascista de Régimen), apadrinó el reparto de chaquetas nuevas, democráticas. La amnesia colectiva se instauró permitiendo la continuidad en sus puestos de todo el aparato fascista con la incorporación de los líderes de partidos y organizaciones obreras para bendecir entre todos el reparto del Poder. No hubo, ni hay el menor atisbo de pedir explicaciones o depurar responsabilidades sobre el apoyo al viejo Régimen del General Franco. La máxima de "olvidar el pasado" se impuso y se mantiene, hacer lo contrario sería cuestionar el Poder, su reparto y su legitimidad en los últimos 25 años.

La COPEL y más genéricamente la población reclusa sufrió desde la cárcel este proceso de silenciamiento y marginación. Las cacareadas Amnistías solo afectaron a unos pocos. la Transición no pasó por las prisiones. Se mantuvo un régimen represivo draconiano. La lectura de los documentos -cartas, comunicados, denuncias,...- sólo causa desolación y horror. Los llamados presos comunes fueron olvidados a pesar de asesinatos, "suicidios", muertes por larga enfermedad o torturas. A pesar de los motines y del amplio apoyo que muchos sectores ofrecieron a su lucha, la Transición los arrolló practicando sobre ellos la misma respuesta que se dio a la sociedad: el pasado hay que olvidarlo, aunque ese pasado vomitará cada mañana "la muerte de un recluso en extrañas circunstancias....será investigada para impedir..."

Desde las cárceles de Carbanchel, Valencia o la Modelo de Barcelona. Desde Penales como el Puerto de Santamaria, el Dueso, Burgos. Desde los Centros Psiquiátricos (auténticos laboratorios de exterminio y experimentación de nuevos fármacos) de Madrid o Huesca, los presos comunes lanzan desde 1977 su envite: "Libertad o Muerte, Viva la COPEL".

La COPEL surge bajo la doble bandera de obtener la libertad de los presos y denunciar la anacrónica situación de las prisiones sometidas hasta bien entrados los años 80, a una mezcla católico-fascismo, donde el preso Pena y Redime. Las torturas, el hacinamiento, la suciedad y la indigencia mas absoluta de la mayoría se unen a un régimen interno de desfiles, palizas y misas: las palizas recuerdan la pena, la misa y la oración redimen. Las prisiones son un reducto de semiesclavismo laboral (los balones de fútbol que hoy hacen los presos chinos, hasta 1982 se hacían al mejor precio en las cárceles españolas). Los carceleros viven de la corrupción y su trabajo lo hacen los conocidos "presos de confianza" a cambio de beneficios pagados con la impunidad sobre su conducta (control sobre economatos, drogas, alcohol, etc.) y el acortamiento de penas (redenciones extraordinarias). La COPEL hará saltar en pedazos este sistema. Los motines de presos, la quema y destrucción de las cárceles, la negativa a ir a misas o desfilar, el apaleamiento/denuncia de los presos serviles y chivatos probocarán el colápso del sistema penitenciario español. En la calle familiares y grupos de solidaridad con los presos, asociaciones de vecinos son el vocero de sus acciones. Aunque nadie se acuerde, hubo proyectos de cogestión de prisiones o propuesta de amnistía en la mesa del Parlamento Español. Nadie (Alianza Popular, CDS, PSOE, CDC, etc.), ni los " solidarios comunistas del PCE se dignaron a firmar en el último momento. La foto del Rey y la democracia de nuevo cuño, con delincuentes al fondo, no hubiera salido bien.

Hoy casi 20 años después los presos siguen olvidados. Destrozados por el régimen FIES (Fichero de Internos de Especial Seguimiento), el nuevo Código Penal y las enfermedades (SIDA, tuberculosis, hepatitis, etc.). Esta situación no es nueva, hace 25 años y desde la nada hicieron oír su voz.

Este es el primer documento que quiere recuperar ese memoria en forma de Cronología (1963-1980) y alternando notas sobre la Transición política y social, con la crónica de las prisiones que alcanza su apogeo entre 1977 (fecha de los primeros documentos de COPEL) y 1979 (aprobación por aclamación en el Congreso de la Ley de Reforma Penitenciaria).

Centre de Documentació ARRAN
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08014-Barcelona

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CRONOLOGIA DE LAS REVUELTAS DE LOS PRESOS COMUNES


Posguerra hasta 1962/63

Este período es muy duro. Por un lado, el número de presos políticos es muy elevado mientras que los presos sociales están condenados por delitos provocados por la miseria existente. La convivencia entre los presos comunistas, anarquistas, socialistas etc. Con presos sociales produce el nacimiento y desarrollo de una conciencia social en las cárceles. Empiezan las primeras luchas en el interior de las cárceles y la represión afecta a todos por igual. Intentos de motines en Puerto de Santa María, Córdoba, Ocaña , El Dueso, Segovia y Carabanchel.

De los años 1965 hasta 1975 (muerte del dictador)

2 de marzo de 1974: Ejecución de Salvador Puig Antich

La lucha de los presos entra en una nueva etapa que se produce con el boom turístico, el desarrollismo opusdeista y los primeros intentos serios de reorganización del movimiento obrero popular. En las cárceles empiezan a entrar otros presos políticos nuevos y con ello se abre otro frente de lucha dentro de las cárceles: la lucha por el estatuto de preso político, con huelgas de hambre, enfrentamientos, etc. La sociedad considera bueno al preso político mientras que los comunes han cometido delitos.

27 de septiembre de 1975: Ejecución de 3 miembros del FRAP y dos miembros de ETA.

20 de noviembre de 1975: Muerte de Franco.

7 de noviembre de 1975: Se inicia la Marcha verde en Marruecos reivindicando el Sáhara occidental.

Indulto real: 29 de noviembre de 1975

Se concede el indulto a los implicados en el "Proceso 1001", los implicados en el llamado "Caso Matesa" y 5.655 presos sociales.
Centenares de presos que han cumplido largas condenas salen al fin de los penales. Al cabo de unos meses una parte significativa de los presos que abandonaron las cárceles vuelven a encontrarse dentro ya que no pueden encontrar trabajo debido a sus antecedentes penales y la crisis económica.

Motín en la cárcel Modelo de Barcelona. La protesta se inició por la muerte de uno de ellos en manos de un funcionario, golpeado con una tubería de plomo. La incapacidad para negociar ningún acuerdo ni lograr ninguna reivindicación convirtieron el motín en una "fiesta" trágica y permitieron intervenir a las fuerzas de represión de modo durísimo.


1976

3 de marzo: Huelga general en Vitoria, se salda con 4 muertos y más de 100 heridos.

23 de marzo: Se aprueba la Ley de Asociaciones Políticas

9 de mayo: Montejurra: enfrentamiento entre los carlistas partidarios de Carlos Hugo y los partidarios de Sixto de Borbón: 1 muerto y 3 heridos.

3 de julio: Toma posesión como Jefe de Gobierno Adolfo Suárez (UCD), como Ministro de Gobernación nombra a Rodolfo Martín Villa.

30 de julio: El Consejo de Ministros aprueba un decreto Ley de Amnistía para los presos políticos

10 de agosto: Entrevista secreta entre el presidente del gobierno Adolfo Suárez y el secretario general del partido clandestino PSOE Felipe González.

10 de diciembre: Conferencia de prensa clandestina en Madrid del líder comunista PCE Santiago Carrillo

11 de diciembre: Miembros del GRAPO secuestran al presidente del Consejo de Estado Antonio Oriol

1977

23 de enero: Miembros de Fuerza Nueva asesinan al estudiante Arturo Ruiz en una manifestación pro-amnistía.

24 de enero: caso Atocha: miembros de la extrema derecha asesinan a 5 personas y hieren a otras 4 en un bufete laboralista.

28 de enero: Dos policías y un guardia civil asesinados por miembros del GRAPO.

9 de abril: Legalización del PCE (partido comunista español)

15 de abril: El gobierno convoca elecciones general para el 15 de junio.

21 de abril: Se prohibe a los militares la actividad política y sindical.

23 de abril: 100.000 personas reclaman en Barcelona el Estatut d'Autonomía.

28 de abril: Legalización de las centrales sindicales

9 de mayo: Muere el industrial catalán José Ma. Bultó al estallarle un artefacto que unos individuos le habían pegado en el pecho con esparadrapo

15 de junio: Se celebran las primeras elecciones generales. Gana la UCD.

2 de julio: Se hace público un acuerdo entre Suárez y Tarradellas sobre una fórmula transitoria antes del restablecimiento de un régimen de autonomía para Cataluña.

18 de julio: Incidentes en la cárcel de Carabanchel. Los reclusos suben a los tejados pidiendo amnistía y reforma del código penitenciario.

19 de julio: Enfrentamiento de las Fuerzas del Orden Público y reclusos. Disturbios en los centros de Puerto de Santa María, Málaga, Valencia, Valladolid, Almería, Zaragoza, Oviedo, etc.

20 de julio: Graves motines en las cárceles de Palma, Sevilla y Burgos. Motín en la cárcel Modelo de Barcelona con una organización asamblearia del motín.

21 de julio: Tras emplear gases lacrimógenos y botes de humo la policía domina el motín de Carabanchel.

22 de julio: Don Juan Carlos se define ante las Cortes como Monarca Constitucional.

30 de julio: Con el incumplimiento de las promesas de que no habría represión comienza el reparto de presos amotinados en Carabanchel que son trasladados a otras prisiones.

Un acto solidario con los presos de Madrid y por la amnistía total se transforma en todo un movimiento asambleario de presos que culmina con la constitución de COPEL en Barcelona.

6 de agosto: Detenidos seis miembros del GRAPO

17 de agosto: Desactivada una bomba de Goma2 en Palma, dirigida contra el Rey y el Presidente del Gobierno.

18 de agosto: Motín en la cárcel de Teruel por el traslado de 33 presos amotinados de Carabanchel.

22 de agosto: Comienzan las reuniones para redactar el texto de la Constitución.

23 de agosto: Presos se autolesionan en la prisión de Basauri.

25 de agosto: Incidentes en la cárcel de Córdoba.

28 de agosto: Funcionarios de la prisión de Córdoba piden la dimisión del director.

8 de septiembre: Violentos enfrentamientos entre la policía y los manifestantes al intentar impedir una manifestación pro amnistía en San Sebastián.

11 de septiembre: Millón y medio de personas celebra en Barcelona la Diada.

. Declaraciones del ministro de Justicia sobre el régimen penitenciario. La COPEL replica con un comunicado.

20 de septiembre: Tensión e incidentes en la cárcel de Basauri.

20 de septiembre: Un muerto en el atentado contra la revista El Papus, en Barcelona. Reivindicado por la organización de ultraderecha Triple A.

29 de septiembre: El Consejo de Ministro aprueba el restablecimiento de la Generalitat de Cataluña.

3 de octubre: Tensiones entre los funcionarios y reclusos en Carabanchel

8 de octubre: Fuga de siete presos comunes de la prisión de Burgos al abrir un túnel de trece metros de largo.

Los 512 reclusos de la cárcel de Alcalá de Henares en huelga de hambre. Sigue la situación violenta en Basauri y Cartagena.

14 de octubre:. Aprobación por el Congreso y el Senado de la Ley de Amnistía Política.

17de octubre: Motín de presos en la cárcel de Málaga.

22 de octubre: Los senadores vascos aprueban las bases de una proposición de Ley de Indulto.

30 de octubre: Incidentes en la cárcel de Barcelona con graves destrozos en la prisión. Choque de policías y manifestantes en la plaza Sant Jaume.

31de octubre: Cárcel Modelo.- Durante la madrugada fueron trasladados unos 400 presos con destino a los penales de Tarragona, Huesca, Teruel, Ocaña, Segovia y Soria.

1 de noviembre: Sevilla.- Abierto expediente de diligencias previas al director de la prisión por supuestos malos tratos a 4 presos.

Incidentes en la cárcel de Basauri (Bilbao).- Un total de 24 presos autolesionados, piden la ampliación de la amnistía.

Barcelona.- Un preso intenta suicidarse mientras se celebraba un juicio en el cual tenia petición fiscal de 12 años por robo. Los presos declararon contra la manera de ser juzgados por el actual código.

3 de noviembre: Castellón.- 56 presos de los 59 presos que hay en la prisión inician un motín.

Jaén.- 59 de los 80 presos prendieron fuego en algunas instalaciones destrozándolas. Posteriormente se subieron a los tejados

Huelva.- 5 reclusos con heridas leves y 7 policías heridos. Se produjo un intento de fuga de 15 presos.

Málaga.- Intento de motín abortado por las fuerzas del orden instaladas dentro de la prisión

Alcalá de Henares.- Un retén de las fuerzas del orden ha quedado dentro del recinto penitenciario en prevención de posibles motines.

Informe negativo del Comité Internacional de la Cruz Roja sobre las cárceles españolas.

4 de noviembre: Motín en la prisión de Huesca, Zaragoza, Alcalá de Henares y Málaga.

Modelo.- Un preso se cortó las venas de los antebrazos y se produjo un profundo corte en el cuello. Pasadas 5 horas fue trasladado al hospital

Basauri.- A las pocas horas de abandonar el hospital donde había sido asistido a causa de autolesiones, un preso tuvo que ser trasladado de nuevo al centro sanitario, por el mismo motivo. La vuelta al hospital la hizo en compañía de 8 presos que se habían autolesionado.

5 de noviembre: Declaraciones del ministro de Justicia a varios periódicos.

Modelo.- Diversos presos han sido sancionados por la Junta de Régimen a 64 días de celdas de aislamiento: 32 por los actos tumultuosos y los otros 32 por inutilización de materiales de la prisión.

Puerto de Santa María.- Continúa en el recinto la sección de policía armada enviada desde Cádiz.

Martutene.- 6 presos fueron atendidos en el hospital por autolesiones. Se calcula que en las últimas semanas han desfilado por el hospital 50 presos a causa de las autolesiones.

8 de noviembre: Gijón.- 10 reclusos se autolesionaron al cortarse muñecas y brazos con cuchillas de afeitar.

Basauri.- Un preso tuvo que ser ingresado en el hospital por haberse cortado parcialmente la oreja izquierda.

9 de noviembre. Soria.- 6 reclusos se autolesionaron con diferentes objetos. Habían sido trasladados a Soria a consecuencia del motín de la Modelo.

Basauri.- Una mujer que se hallaba internada en la prisión se suicidó prendiendo fuego a su cama.

11 de noviembre: Orense.- Un recluso se suicidó colgándose con el cinturón de los barrotes de una ventana.

Ocaña.- Unos 90 presos se encuentran en celdas de castigo, en su mayoría son reclusos trasladados desde la Modelo y de los que 50 son menores de 18 años. Las fuerzas antidisturbios permanecen en el interior del penal.

12 de noviembre: Basauri.- 7 presos entran en huelga de hambre en protesta por el trato que reciben y por sus reivindicaciones.

Cartagena.- 5 presos fueron ingresados en el hospital de Murcia tras haber ingerido diversos objetos metálicos. Varios presos mantienen una huelga de hambre desde el pasado día 4.

14 de noviembre: Segovia.- 3 presos fueron internados en una residencia sanitaria por autolesionarse gravemente. Se encuentran en huelga de hambre 47 presos.

15 de noviembre: Modelo.- Un preso inicia una huelga de hambre indefinida. Fue sancionado con 60 días en celdas de aislamiento tras el último motín.

Valencia.- 22 presos se encuentran en huelga de hambre y 5 han ingerido objetos metálicos, debiendo ser ingresados en el hospital.

17 de noviembre: Martutene.- Tan solo 8 de los 21 autolesionados en las últimas semanas se hallan hospitalizados mientras que los restantes continúan en el centro penitenciario sancionados en celdas de castigo.

18 de noviembre: Motín en la prisión de Valladolid. Grandes destrozos en el centro penitenciario. Los presos se han amotinado y han pasado la noche en los tejados de la cárcel. La policía tiró botes de humo a consecuencia de los cuales se produjeron varios heridos.

Modelo.- Han sido trasladados 27 presos. 1 a Tarragona, 10 a Alicante, 2 a Murcia, 2 a Málaga, 9 a Algeciras, 1 a Cádiz y 2 a Las Palmas.

20 de noviembre: La Coruña.- 3 presos mantienen la huelga de hambre.

21 de noviembre: Martutene.- Un grupo de presos se produjeron cortes en diversas partes del cuerpo y otros ingirieron objetos metálicos. Se produjo un intento de motín

22 de noviembre: Castellón.- 14 presos han sido internados en celdas de castigo.

Basauri.- 3 presos han ingerido trozos de vidrio y muelles metálicos.

Granada.- 3 reclusos fueron internados en el hospital por autolesiones.

23 de noviembre: Puerto de Santa María.- 14 presos han sido atendidos en el hospital al haberse causado lesiones debido a ingerir diversos objetos cortantes. 8 han sido internados.

24 de noviembre: Donostia.- Un preso que se hallaba ingresado en el hospital por haberse autolesionado, se evadió del centro asistencial.

25 de noviembre: Segovia.- 39 presos continúan en huelga de hambre. Son parte de los trasladados desde la Modelo barcelonesa. Reivindican un indulto y protestan por la forma en que fueron trasladados.

28 de noviembre: Basauri.- 7 presos fueron atendidos por autolesiones. Un retén de la policía permanece en el interior de la prisión.

29 de noviembre: Destruidas casi todas las celdas del penal de Ocaña tras el amotinamiento de más de 156 presos. 6 resultaron heridos así como 3 miembros de las fuerzas del orden

Segovia.- 3 presos se autolesionados y 3 funcionarios agredidos a causa del motín que 35 de los 70 presos realizaron. El hecho duró más de 4 horas.

Basauri.- Se produjo un motín a consecuencia del cual resultaron heridos 9 presos.

30 de noviembre: Modelo.- Un preso ingresado en el hospital Clínico ha iniciado una huelga de hambre en protesta por el trato que recibe. Está esposado en la cama y la policía ha impedido que pueda ser visitado por su madre.

Comienzan las visitas de parlamentarios a las cárceles españolas. Dos senadores visitan la cárcel de Córdoba y se entrevistan con el Lute. El director de la prisión manifiesta que los dos senadores habían exagerado en su informe. Otros visitan el penal de Ocaña.

5 de diciembre: Modelo.- Un preso ha presentado denuncia en el juzgado de guardia por malos tratos. Fue apaleado a puñetazos y tiene la mandíbula rota.

6 de diciembre: Modelo.- Un preso intenta suicidarse quemándose vivo. Al ser librado por sus compañeros intentó tirarse por el 2 piso.

14 de diciembre: Modelo.- Un preso recién ingresado falleció a consecuencia de un infarto de miocardio. Después de este hecho se ha puesto en evidencia la necesidad de un médico de guardia en el interior de la cárcel.

16 de diciembre: Sevilla.- La mayoría de los reclusos han comenzado una huelga de hambre.

Carabanchel.- Durante un juicio celebrado a 3 presos en la Audiencia provincial de Madrid, uno de ellos se cortó las venas de los dos brazos con una hoja de afeitar.

17 de diciembre: Carabanchel.- La policía efectúa un registro en la cárcel. Descubiertas diversas armas en la prisión.

18 de diciembre: Cesado el director de la prisión de Córdoba al emitir juicios descalificadores sobre partidos e Instituciones.

Declaraciones del nuevo Director General de Prisiones. Se hace un flaco servicio al hablar del indulto mientras las autoridades a quienes les corresponde darlo no vean la oportunidad de llevarlo a cabo.

La Comisión especial del Senado para investigar la situación de las cárceles acuerda pedir a la Comisión de Justicia que solicite por urgencia un indulto general para presos sociales.

20 de diciembre: Modelo.- Un preso se produjo profundos cortes en los brazos teniendo que ser internado en el hospital. La causa es la profunda incomunicación a que está sometido desde el último motín.

Madrid.- 2 presos se fugaron del Palacio de Justicia adonde habían sido conducidos para que prestaran declaración.

22 de diciembre: Nuevos incidentes en las cárceles. Valencia.- Un preso grave por una pelota de goma; Sevilla.- Crece la tensión; Zaragoza.- Incidentes, también en Barcelona y otros centros penitenciarios. Registros en las cárceles de Málaga y Ocaña. Soria.- Un preso ha intentado suicidarse. En la Modelo.- Los presos se han negado a tomar comida tras el registro. La policía permanece en el interior. En Basauri.- Tres presos han sido trasladados al hospital tras haber ingerido objetos punzantes. En Martutene.- 1 preso tuvo que ser ingresado en prisión tras tragarse varios llaveros.

23 de diciembre: Sevilla.- 3 reclusos se fugaron del hospital psiquiátrico. Los hombres más destacados de COPEL han sido confinados a celdas de aislamiento.

Jerez.- La mayoría de los reclusos llevan 4 días en huelga de hambre.

24 de diciembre: Murcia.- Casi la mitad de la prisión quedó destrozada por el motín protagonizado por 42 de los 110 reclusos. 2 presos resultaron heridos.

Basauri.- 9 reclusos resultaron heridos en el motín Los incidentes se iniciaron durante la cena de nochebuena.

Martutene.- 11 presos tuvieron que ser internados en el hospital por haberse autolesionado. Uno se cortó las venas y se bebió una botella de lejía.

25 de diciembre: Mas de mil presos comunes celebran la Navidad en casa

27 de diciembre: Carabanchel.- La policía efectúa un nuevo registro.

Zaragoza.- Las fuerzas del orden efectúan un registro, 3 presos fueron internados en el hospital a causa de las lesiones que se causaron con objetos contundentes.

Motines, incendios, heridos en varias cárceles: Murcia, Bilbao, Segovia y Granada.

28 de diciembre: Almería.- Se produce un amotinamiento de la mayoría de los reclusos que provocaron un fuego en el recinto. Hizo acto de presencia la fuerza pública.

Ocaña.- 47 presos iniciaron una huelga de hambre. Son los trasladados desde Barcelona y entre otras peticiones, solicitan responsabilidades sobre las palizas infringidas a los presos por la policía.

29 de diciembre: Alicante.- Los presos prendieron fuego a una nave y subieron al tejado del edifico. Una compañía de la policía armada sofocó el motín con botes de humo y balas de goma.

Modelo.- Se ha producido una tentativa de motín en la galería de los menores, 6 presos se autolesionaron en el transcurso de ese intento. COPEL informa que en dicha galería hay sarna y ya son más de 20 presos los afectados. Está prevista la salida de celdas de castigo de los últimos presos sancionados. De 13 o 14 que quedan no se levantará el castigo a 5 de ellos, por lo que el resto han decidido negarse a salir.

30 de diciembre: Martutene.- 2 presos sociales han tenido que ser ingresados en el hospital, por haber ingerido objetos extraños. Uno de ellos lleva mes y medio con diversos objetos en su aparato digestivo.

31 de diciembre: Donostia.- Un preso perteneciente a COPEL se ha fugado del hospital donde era atendido de autolesiones.


1978

1 de enero: Jerez.- Se ha vuelto a producir un incendio en el centro. Los incendios vienen produciéndose como represalia por la retirada diaria de los somieres de las camas todas las mañanas.

Basauri : Un incendio provocado se ha producido en una celda del pabellón de celdas de castigo.

3 de enero: Segovia.- 5 presos fueron trasladados al hospital por haberse autolesionado, provocando un motín en la residencia sanitaria.

4 de enero: Sevilla.- En el curso de un motín se produce un incendio.

Segovia.- Un funcionario de prisión fue agredido por un preso miembro de COPEL causándole conmoción cerebral y amnesia.

Cádiz.- 4 presos fueron internados en el hospital por haberse tragado diversos objetos metálicos.

Granada.- 5 presos que estaban ingresados en el hospital, al ser trasladados de nuevo a la prisión se enfrentaron a la policía que custodiaba el centro. Después de diversos enfrentamientos pudieron ser reducidos.

5 de enero: Martutene.- Un preso se cortó las venas cuando regresaba a la prisión procedente del hospital, donde estuvo varios días internado por producirse autolesiones.

Carabanchel.- Un incendio se produjo en la 7ª. Galería donde se encuentran recluidos todos los miembros de COPEL.

9 de enero: Jerez.- Algunos presos incendiaron 50 colchones en el aula de enseñanza del centro.

10 de enero: Modelo.- 2 presos se autolesionaron en el Palacio de Justicia. Los procesados se negaron a sentarse en el banquillo de los acusados argumentado ser miembros de COPEL y oponiéndose a ser juzgados por un tribunal fascista. Se han producido incidentes en el interior de la cárcel, entrando la policía. Posteriormente volvió la policía para efectuar un registro.

Martutene.- 2 presos pertenecientes a COPEL han tenido que ser internados en el hospital por haber ingerido determinados objetos.

11 de enero: Modelo.- Más de 200 presos han formalizado instancias a la Dirección de la cárcel informando que iniciaban una huelga da hambre indefinida.

12 de enero: Teruel.- 89 presos sociales rompieron mesas, bancos, y diversos objetos existentes en los comedores. El motín fue sofocado por la policía armada destinada en el centro.

13 de enero: Se ahorca un preso en la cárcel de Málaga colgándose de una sábana en su celda. Había cumplido 4 meses de prisión preventiva al habérsele encontrado 40 gramos de hachís. Los reclusos celebraron una asamblea donde decidieron efectuar un paro en los talleres y huelga de hambre durante toda la jornada.

Basauri.- 3 reclusos fueron conducidos al hospital tras haber ingerido objetos metálicos.

Modelo.- 11 presos se produjeron cortes en los antebrazos. Continúa la huelga de hambre de más de 200 presos.

16 de enero: Figueras.- Se evaden 7 reclusos de la prisión después de agredir y dejar sin conocimiento a un funcionario. Uno de los evadidos fue detenido de nuevo

17 de enero: Doscientos dieciséis autolesionados en la Modelo de Barcelona y Bilbao exigiendo el indulto inmediato y como protesta por las condiciones de detención. Mientras un total de 600 presos mantienen la huelga de hambre. Debido al gran número de heridos, la dirección del hospital sugirió la instalación de una enfermería de urgencia en la misma prisión de Barcelona. Sólo después de que miembros de COPEL negociaran con la dirección del centro la entrada de la prensa, los autolesionados aceptaron ser atendidos por los médicos.

18 de enero: Girona.- 46 presos han comenzado una huelga de hambre indefinida en solidaridad con COPEL.

Martutene.- 30 reclusos se han autolesionado.

19 de enero: Modelo.- Hubo un cacheo general y registro de todas las celdas y pertenencias de los reclusos.

20 de enero: Soria.- Tras una asamblea, 14 presos decidieron abrirse las venas y 12 iniciaron una huelga de hambre en petición del indulto.

26 de enero: Grave motín en la prisión de Carabanchel. La 3ª y la 7ª galerías destruidas completamente. Las galerias son incendiadas. En los graves enfrentamientos con la policía se producen: 6 heridos y 20 presos se autolesionan. El motín está relacionado con la violación de que fue objeto un interno de 17 años por parte de otro recluso. Se solicitaba el traslado de dicho preso.

27 de enero: Un motín destruye casi totalmente la prisión de Málaga a causa de un incendio provocado por los reclusos. Hay 3 heridos graves. Los 450 presos tendrán que ser trasladados dado que la cárcel ha quedado inhabitable.

Las Palmas.- Unos 90 presos de los 240 que hay en la prisión se amotinaron prendiendo fuego a todo lo que encontraron a su paso, al tiempo que pedían indulto y amnistía. Estropearon los sistemas electrónicos.

29 de enero: Oviedo.- Se ha provocado un incendio, resultando 2 internos heridos leves. Los daños materiales se consideran de importancia.

30 de enero: Motín en la prisión de Zaragoza. Barricadas construidas por los presos, incendios y estallidos de bombonas de butano. Dos reclusos carbonizados en el incendio de la prisión, 3 han resultado heridos. En el motín participaron la totalidad de los presos.

31 de enero: Huelva.- Un intento de incendio fue abortado por los propios reclusos.

Ceuta.- 28 reclusos han iniciado una huelga de hambre en solidaridad con COPEL.

Basauri.- 2 presos fueron trasladados al hospital por ingerir una sobredosis de medicamentos. Un reten de la policía permanece de guardia para evitar cualquier incidente.

1 de febrero: Martutene.- 4 presos ingresaron en el hospital después de haberse autolesionado. Pertenecen a COPEL.

4 de febrero: El Dueso.- Unos 500 presos pertenecientes a diversas prisiones destruidas parcialmente en los incendios son esperados en el penal.

Modelo.- 114 presos han sido trasladados al penal del Dueso. Dicho traslado podía ser debido al clima de inquietud observado en el interior de la cárcel.

Basauri.- Otro preso se autolesiona y es trasladado al hospital.

5 de febrero: Modelo.- Se colocaron crespones negros en las puertas de todas las celdas en recuerdo de los dos reclusos calcinados en Zaragoza. La dotación policial permanece en el interior de la prisión. A partir de hoy se iniciará una semana de lucha: boicot al cine, 15 minutos de silencio cada mediodía, así como gritar: ¡viva la COPEL! Después de cada recuento.

10 de febrero: Es rechazada la proposición de Ley del Indulto por el Pleno del Senado

16 de febrero: Traslado de los presos más destacados de la COPEL al penal del Dueso: de Barcelona 114, de Bilbao 11, de Ocaña 7, de Valencia 12, de Córdoba 18, de Madrid 60, Burgos 3, Zaragoza 11, Pamplona 2, Vitoria 2.

17 de febrero: Se produce un intento de motín en la cárcel Modelo de Barcelona. La dura reacción policial dejó 8 presos heridos, alguno de ellos de bala.

14 de marzo: Muerte de Agustín Rueda Sierra en la cárcel de Carabanchel a consecuencia de una paliza propinada por varios funcionarios a raíz del descubrimiento de un túnel.

22 de marzo: Muere el director de Instituciones Penitenciarias Haddad en atentado del GRAPO que tambien reivindican GAPEL (Grupos Autónomos de apoyo a presos en lucha)

Cádiz.- Un recluso muerto a consecuencia de una intoxicación mientras dormía. El preso fallecido tenía 29 años y al día siguiente iba a ser puesto en libertad.

31 de marzo: Carlos García Valdés es nombrado nuevo director general de Instituciones Penitenciarias.

29 de abril: Burgos.- Un preso que se encontraba en huelga de hambre encerrado en celdas especiales muere como consecuencia de un accidente que podía haberse evitado de no haber permanecido aislado.

31 de abril: Tenerife.- Un preso pereció abrasado por un incendio provocado por él mismo en un ataque de esquizofrenia.

6 de mayo: Con la publicación en el BOE de la Ley de Cuantías que puede suponer la inminente puesta en libertad de 1.500 presos sociales. Los presos de la COPEL de diversas cárceles del estado inician una nueva ofensiva para reivindicar la Amnistía total, la Reforma Penitenciaria y las leyes penales.

8 de mayo: Intento de fuga en la cárcel Modelo de Barcelona. Al día siguiente 300 presos se autolesionan ante la presencia de los medios informativos. 100 presos se declaran en huelga de hambre.

16 de mayo: 200 presos concentrados en el Penal del Dueso son devueltos a sus cárceles de origen gracias a las negociaciones de miembros de la COPEL con García Valdés.

19 de mayo: La prensa publica la decisión del director general de Instituciones Penitenciarias de destituir a toda la plana mayor de la Inspección General Penitenciaria.

Granada.- Motín en la prisión

20 de mayo: La prensa da a conocer al nuevo director de la cárcel Modelo de Barcelona.

22 de mayo: Motines en las cárceles de Valladolid y Ceuta, en ésta última resultaron heridos reclusos y policías.

2 de junio: 45 presos huyen de la cárcel Modelo a través de un túnel excavado en la enfermería de la prisión. No se abre ningun expediente a los funcionarios que estaban de guardia.

4 de junio: Evasión de un preso en la cárcel de Valladolid. Conato de motín en Málaga y Sevilla. Se prohibe la Cogestión en la Prisión de Ocaña

10 de junio: García Valdés ordena descongestionar la macrocárcel de Carabanchel. Los presos de la Modelo se ponen en huelga de no sacar la basura por la ruptura de diálogo con la dirección. Los presos de la cárcel de Valencia se amotinan: 8 reclusos heridos y un policía.

20 de junio: Se encuentran nuevos túneles en la Modelo, Carabanchel y Soria.

30 de junio: El director general de Instituciones Penitenciarias repite a la prensa que no habrá indultos y que se tendrá que esperar a la reforma del Código Penal.

12 de septiembre: Denuncias de COPEL por la creciente política represiva a través de Circulares del director general de Prisiones C. García Valdés (censura de prensa, correspondencia, aislamientos).

1 de octubre: La COPEL envia un dossier al Colegio de Médicos de Madrid en relación a "Ingestión de cuerpos extraños sin causas psíquicas.

30 de octubre: La extrema derecha envía un paquete bomba a El País ocasionando 4 heridos muy graves.

16 de noviembre: Operación Galaxia. Detenidos el teniente coronel de la guardia civil Antonio Tejero y el capitán de la policía Ricardo Sáez de Inestrillas. Planeaban tomar la Moncloa, tomar a Suárez como rehén y forzar un nuevo gobierno.

6 de diciembre: el pueblo español aprueba la Constitución


1979

6 de enero: El Rey hace un llamamiento a la disciplina a los miembros de las fuerzas armadas.

8 de enero: La COPEL envía una denuncia al director general de Prisiones C. García Valdés haciendo un balance de su gestión, del incremento de represión en las cárceles y la creación de montajes para dividir y desacreditar a los miembros de la coordinadora.

Finales de enero: Plataforma de Cogestión en la cárcel Modelo de Barcelona (dura 3 meses).

1 de febrero: El gobierno amplia por decreto ley la legislación antiterrorista

26 de febrero: Un grupo de ultraderecha hiere a la secretaria general de la Joven Guardia Roja (PTE)

26 de febrero: La COPEL envia una carta a su Majestad el Rey denunciando el trato que reciben los presos en las cárceles españolas.

1 de marzo: Segundas elecciones legislativas. UCD vuelve a ser el partido más votado.

15 de marzo: Empieza funcionar la prisión de máxima seguridad Herrera de la Mancha. El modelo de cárcel es importado por el ministro del Interior Rodolfo Martín Villa imitando las prisiones de máxima seguridad alemanas.

23 de marzo: Carta del director general de Prisiones dirigida a abogados de presos del Penal de Ocaña informándoles de la actuación de las FOP en el penal y las denuncias de presos referidas a censura de correspondencia y prensa.

11 de abril: La COPEL denuncia el trato recibido en la prisión de Valencia de miembros de la coordinadora en relación a una paliza a un preso chivato y a un robo, como una campaña de descrédito dirigida contra COPEL

3 de abril: Se celebran las primeras elecciones municipales libres desde los tiempos de la República.

26 de mayo: Los GRAPO colocan una bomba en la cafetería California de Madrid, 8 muertos y 40 heridos.

22 de junio: Se trasladan los presos más conflictivos de COPEL, a los que denunciaron a los funcionarios de Carabanchel por el asesinato de Agustín Rueda a la prisión de máxima seguridad de Herrera de la Mancha.

17 de julio: UCD - PNV firman los acuerdos sobre el estatuto vasco.

29 de julio: ETA (pm) coloca paquetes bomba en el aeropuerto de Barajas y en las estaciones de tren de Atocha y Chamartín, seis muertos y más de cien heridos.

12 de agosto: Pedro García Peña, interno que denunció el apaleamiento de Agustín Rueda, solicita la presencia del Jez en Herrera de la Mancha y se desdice de todo lo denunciado, quitando la responsabilidad a los funcionarios y acusando a presos pertenecientes a COPEL.

22 de septiembre: 19 abogados presentan una denuncia ante el Fiscal General del Estado por malos tratos a presos de la cárcel de Herrera de la Mancha. Sumario 22/79.

24 de septiembre: El ministro de defensa convoca al capitán general de Canarias Jesús González Hierro y al de Valencia Jaime Milans del Bosch pidiéndoles explicaciones por declaraciones hechas a los periódicos tras el asesinato del general González Vallés por ETA.

11 de octubre: Detenido un comando de ETA cuando intentaba volar un cuartel de la guardia civil

Mediados de octubre: Se aprueba la Ley General Penitenciaria.

13 de octubre: Detenidos 20 miembros del GRAPO entre ellos su dirigente José Ma. Sánchez Casas.

25 de octubre: Catalanes y vascos aprueban en referéndum sus respectivos estatutos de autonomía.

8 de noviembre: aprobada la Ley Orgánica del Consejo del Poder Judicial.

25 de noviembre: cesa el director Carlos García Valdés y es nombrado el nuevo director de Instituciones Penitenciarias: Enrique Galavis Reyes.

3 de diciembre: varios heridos en la celebración del día de Andalucía en Córdoba a causa de los disturbios provocados por el grupo ultraderechista Fuerza Nueva.

20 de diciembre: El congreso aprueba el Estatuto de los Trabajadores.

1980

10 de enero: Declara ante el Juez el interno Pedro García Peña que la declaración hecha en fecha de 12 de agosto fue fruto de las coacciones de los funcionarios de la prisión de Herrera de la Mancha.

19 de enero: un grupo ultraderechista mata a 4 personas en Basauri.

1 de febrero: Nombramiento del general José Sáenz de Santamaría como delegado especial del gobierno en Euskadi.

La estudiante Yolanda González es asesinada en Madrid por los ultraderechistas Ignacio Abad y Emilio Hellín

21 de febrero: ETApm lanza una granada contra el palacio de la Moncloa.

9 de marzo: Primeras elecciones autonómicas vascas. Gana el PNV

13 de marzo: Detención de ex presos dirigentes de la COPEL implicándoles en un robo con pistolas para crear una banda armada de apoyo a COPEL.

23 de marzo: Primeras elecciones autonómicas catalanas. Gana CIU

10 de mayo: Denuncias contra el régimen represivo en el Penal de Burgos.

14 de mayo: Denuncias contra las "Prisiones de Alta Seguridad".

30 de octubre: El general Armada gobernador de Lérida se reúne con los dirigentes socialistas Raventós y Múgica.

8 de noviembre : Se presenta una querella por delitos de tortura y coacciones contra el director, el subdirector, los jefes de servicios y un gran número de funcionarios de la cárcel de Herrera de la Mancha.

Fuentes: Diario Pueblo
Rebelión en las cárceles.- col. Lurra
Memorias de la Transición.- El País
Herrera de la Mancha, sumario 22/79.- Ed. Queimada
Archivo COPEL

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